Consumo de psicofármacos, solo la dosis exacta
Las personas dependientes a las drogas tienen a su alcance una línea confidencial para encontrar el mejor camino a su enfermedad
Por Yaneysi NOLAZCO RIVERA
Fotos: Leonel ESCALONA FURONES y Lorenzo Crespo
11 de julio de 2011, 04:00 pm

Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) - Se habla mucho de las consecuencias fatales del alcoholismo y el tabaquismo, y no por gusto lideran la lista de las adicciones más frecuentes, pero en la actualidad, el abuso de los psicofármacos, fundamentalmente los antidepresivos, ocupa uno de los primeros lugares en ese escalafón.
En muchos, un simple tratamiento médico para contrarrestar el estrés emocional o enfermedades vinculadas a la depresión, puede terminar con la ingestión desmedida de esas sustancias y convertirse en dependientes de ellas hasta el punto que se sienten incapaces de afrontar situaciones de la vida si no se toman “la pastillita”, aunque no en todos los casos se desarrolla de la misma forma.
“Los adictos al alcohol son más propensos que otras personas para consumir drogas, y de estos casos hemos atendido a algunos, lo que no es difícil de percibir por su conducta y manera de actuar”, dice María Félix Portú, psicóloga.
La psiquiatra Marivys Sánchez Arrieti, del policlínico Norte Emilio Daudinot Bueno, integrante del grupo de especialistas que presta asistencia médica a esas personas en ese centro, comenta que “la adicción se manifiesta no por el tiempo en que se ingieren los medicamentos sino por una necesidad que, de manera inconsciente, crean los pacientes ante la ansiedad, los trastornos de sueño y otros síntomas depresivos.
“Por lo general se centran sólo en cómo conseguir las pastillas y aumentar la dosis diaria, y hacen cualquier cosa por obtenerlas”, afirma.
No obstante, la especialista asegura que muchas de esas personas, en su mayoría de avanzada edad, acuden al médico en cuanto se percatan de su dependencia de los medicamentos, lo que no deja de ser una enfermedad.
Luego, entre terapias y consultas, se les disminuye poco a poco la dosis, pues “de lo contrario, sufrirían una crisis de abstinencia con náuseas, vómitos o mareos”, dice Marivys.
¿Vencidos o convencidos?
Cada mañana de lunes, miércoles y viernes corresponde la consulta de Salud Mental del policlínico Norte, sólo que no siempre ocurre lo mismo, pues unos días los bancos no alcanzan para los pacientes y otros, apenas llega alguien a atenderse.
Extremar el control de las prescripciones y venta de medicamentos en las farmacias, así como arreciar el enfrentamiento de su comercialización ilegal es una prioridad.
Es muy difícil lograr que estas personas -dependientes conscientes e inconscientes- se dejen ayudar por algún conocido, pero en la medida que la enfermedad los vence o se convencen de que solos no pueden afrontar esa realidad, van en busca de ayuda especializada.
Según la psiquiatra ellos temen que otras personas los vean en la consulta, pues nadie más que un adicto acude allí, y se sienten amenazados por las miradas indiscretas y acusadoras de quienes están a su alrededor.
“En algunos casos resulta más difícil la psicoterapia individual, ya que prefieren la grupal, espacio en el que todos hablan y así evitan el intercambio personal entre el paciente y el médico”, comenta.
“Las opiniones, consejos y sugerencias que pueden surgir de estas charlas en grupo son muy favorables para el tratamiento, es un momento del que no sólo nacen nuevas amistades sino también el apoyo mutuo”, asevera la especialista.
Tres pacientes, cuyos nombres prefirieron mantener en el anonimato, reconocen que la predisposición en esos casos no ayuda, y afirman que el trato de los médicos y el equipo de profesionales es muy válido, en especial la doctora Marivys, -a quien con familiaridad llaman hija y nieta-, les da confianza en sí mismos para seguir adelante, pues además de reducir el consumo, aprenden a enfrentar la ansiedad.
“Al inicio los enfermos “corren” tras las pastillas para sedarse y calmar los nervios, y sus organismos se adaptan a ellas y se intoxican con esas sustancias. Luego del tratamiento comprenden que las 20 tabletas que deben tomar son suficientes y tienen el mismo efecto que las más de 100 que ingerían antes”, señala la psiquiatra.
Por su parte la psicóloga María Félix Portú Fuentes, quien también integra el colectivo de profesionales de la consulta de Salud Mental del policlínico norte, explica que tanto allí como en otros centros asistenciales se ofrece atención psicológica, terapia ocupacional, psiquiatría y psicoterapia de grupo e individual en dependencia del estado del paciente. “Si el caso es grave, se remite al Hospital psiquiátrico”, precisa.
“Igualmente -prosigue- visitamos sus viviendas, lo que nos permite tener una visión más clara de su situación, conocer el núcleo familiar y motivarlos a que asistan a las consultas”.
María Félix comenta su preocupación por los jóvenes que conviven con estas personas, ya que en muchos casos los imitan, compran bebidas alcohólicas, ingieren drogas, y hacen más caótica la situación dentro del hogar, pues a medida que se acentúan esas adicciones deterioran las relaciones sociales y de familia.
“Por ello realizamos charlas y debates en lugares donde se detectan casos de consumo de drogas y alcohol, auxiliándonos en las organizaciones de masas en cada barrio; pero aún así, es poco el apoyo que se brinda, por lo que debe afianzarse”, precisa.
También es una prioridad el control de las prescripciones y venta de medicamentos en las farmacias, así como arreciar el enfrentamiento por la Policía Nacional Revolucionaria de su comercialización ilegal, sobre todo para evitar que algunos jóvenes las adquieran.
Un servicio íntimo
La Línea Confidencial Antidrogas es un servicio de consejería telefónico durante 24 horas, tan seguro y confidencial como las consultas de Salud Mental en policlínicos y hospitales.
Sucede que algunos prefieren hablar a través del teléfono sin mostrar su rostro y mucho menos ver a la persona que se encuentra al otro lado, quien siempre está dispuesta a escuchar y brindar ayuda psicológica.
“Por lo general, quienes marcan el 103, dígitos de este servicio gratuito, buscan información para aclarar dudas sobre cómo prevenir el consumo de drogas –legales o ilegales- o pueden ser padres en espera de un consejo que los ayude a enfrentar sus conflictos familiares con su hijo adicto”, dice la psicóloga, responsable de la línea, cuyo nombre ni rostro pueden develarse debido al anonimato de esta, confidencialidad y demás normas por las que se rige.
Sin preguntar nombre ni dirección, los siete consejeros que atienden ese servicio en la provincia, sólo registran edad, sexo, tipo de adicción y parentesco del que llama, y a la vez le transmiten muchos consejos sobre cómo atender la enfermedad, siempre con el ánimo y la esperanza de que el paciente encuentre el mejor camino.
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