Rumbos pone la oferta, invita a toda la población que la acoge complacida. De multitud es la cita los fines de semana en la orilla Oeste de la bahía de Baracoa, muy próximo a la placentera Porto Santo, villa turística que gana nombre en el mundo y multiplica clientela.
Aseguran los promotores que desde el primero de abril del 2003, cuando se hizo a la luz el Club Náutico de Rumbos, cada jornada de fin de semana une a más de 300 baracoenses y turistas, quienes llegan en pareja, grupos de amigos o familia y pasan horas de sano esparcimiento.
El bojeo en catamarán de la costa de la Primada hasta Boca de Miel, es de las ofertas más exigidas. Se trata de un paseo marítimo de dos kilómetros, paralelo al litoral que permite divisar, desde una perspectivas diferente, la ciudad más antigua de Cuba, enmarcada en una naturaleza virgen donde los bosques no niegan belleza a accidentes geográficos tan impresionantes como las Terrazas de Yara, sitio de gran interés arqueológico y espeleológico.
Las opciones náuticas incluyen bicicletas y motos acuáticas, así como kayacs, equipos que también brinda la posibilidad de remontar el Toa, el río más caudaloso de la Isla, hasta la impresionante cascada de Julián, a cuatro kilómetros de distancia.
No falta una gastronomía prolija en bebidas, helados y confituras, como tampoco la invitación a recorrer un entorno de mil promesas de flora y fauna, y de paisajes y parajes inolvidables como la playa de Maguana y el irrepetible cañón del río Yumurí. |