José Martí vive en el corazón de los cubanos y la evidencia mayor se muestra en el día a día de una sociedad donde los preceptos martianos son motor y guía y las limitaciones no se vuelven sinónimo de rendición.
En Guantánamo también late el Ápostol; las muestras saltan a la vista en cada escuela, centro de la salud, el deporte y la cultura y en cada espacio público donde los niños pueden jugar con la tranquilidad de un entorno que los protege y prioriza.
Los monumentos y frases martianas que se descubren al caminar las anchas y rectas calles citadinas guantanameras son solo la confirmación de una existencia en presente.
Allí donde la ciudad de Guantánamo late más fuerte, un parque lleva su nombre y dentro un monumento desde 1953 -dedicatoria masónica al cumplirse el centenario del nacimiento de Martí- despierta la curiosidad de quienes sabiendo el valor del legado martiano van a su encuentro en homenaje.
La mirada profunda y reflexiva, el libro entreabierto entre las manos y la posición meditabunda en que permanece sentado sobre un pedestal de piedra resaltan en el conjunto integrado por la escultura, palmas reales, luminarias y un jardín, desde una esquina, al lado oeste de la catedral.
Hoy, a 125 años de la caída en combate del Héroe Nacional de Cuba, desde nuestro diario digital también le recordamos con una mirada a su figura perpetuada en piedra en nuestro parque José Martí.