No existen conversaciones con el gobierno de EE. UU., salvo contactos técnicos en el ámbito migratorio.
Siempre hemos tenido disposición a sostener un diálogo serio y responsable con los distintos gobiernos de EE. UU., incluido el actual, sobre bases de igualdad soberana, respeto mutuo, principios de Derecho Internacional, beneficio recíproco sin injerencia en asuntos internos y con pleno respeto a nuestra independencia.
El origen y extremo endurecimiento del bloqueo no tienen relación con los cubanos residentes en EE. UU., empujados allí por esa política fallida y por los privilegios de la Ley de Ajuste Cubano. Ellos son ahora víctimas del cambio en las políticas hacia los migrantes y de la traición de los políticos de Miami.
Existen Acuerdos Migratorios bilaterales en vigor que Cuba cumple escrupulosamente.
Como demuestra la historia, las relaciones entre EE. UU. y Cuba, para que avancen, deben basarse en el Derecho Internacional en vez de en la hostilidad, la amenaza y la coerción económica. (Tomado del perfil Miguel Díaz-Canel Bermúdez en Facebook).
Tomado de Cubasi