Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores, reiteró que la presencia de la base naval estadounidense en Guantánamo viola la soberanía e integridad territorial de Cuba y el Derecho Internacional.

A 123 años de la formalización del Convenio para las Estaciones Carboneras y Navales, el canciller cubano condenó la no existencia de una cláusula de recisión a dicho tratado, que materializó la usurpación de 117.6 km² de la Bahía de Guantánamo.

Subrayó que la Base Naval establecida en ese territorio permanece en contra de la voluntad del pueblo y Gobierno de Cuba.

El jefe de la diplomacia cubana señaló que el tratado firmado entre los días 16 y 23 de febrero de 1923 fue una imposición del gobierno de Estados Unidos, pues a consecuencia de la Enmienda Platt (1901) Cuba no poseía prácticamente independencia alguna.

 

Rodríguez Parrilla denunció que la ilegal Base Naval se utilizó como centro de torturas de cientos de prisioneros, y actualmente sirve para la detención ilegal de migrantes bajo terribles condiciones de vida y fuera de la jurisdicción de las cortes de justicia.

El enclave militar comenzó sus operaciones en diciembre de 1903 y, se utilizó en invasiones de Estados a países del área, como México, Haití, República Dominicana, Nicaragua y Guatemala.

Tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, en Nueva York, se estableció en ese territorio una prisión militar de alta seguridad, donde, según expertos fe la ONU, se cometieron «violaciones implacables y continuas» de las garantías fundamentales de los detenidos.

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