El Instituto de Investigaciones Agropecuarias Jorge Dimitrov, con más de 40 años de experiencia en el oriente cubano, se ha consolidado como un actor estratégico para la soberanía alimentaria del país, al desarrollar alternativas orgánicas ante la crisis de insumos.
Según su director general, Máster en Ciencias Eduardo Manuel Tamayo González: Es un elemento estratégico que el centro no solo abarque investigaciones agrícolas y pecuarias, sino también ambientales, porque no hay soberanía alimentaria posible si el agua, el suelo y la biodiversidad colapsan.
A partir de las limitaciones que enfrenta el país por el déficit en el suministro de insumos, el centro ha trabajado fundamentalmente en tres direcciones: primero, alternativas orgánicas para la nutrición de los suelos que permitan obtener mayores rendimientos; segundo, alternativas para la protección fitosanitaria, un componente clave del paquete tecnológico actual, afectado por esas mismas carencias; y tercero, la introducción de nuevos recursos fitogenéticos tanto variedades mejoradas como autóctonas,cuyas innovaciones en los procesos han contribuido a la recuperación productiva de alimentos pese a las limitaciones de insumos.
En la práctica, han impulsado una mezcla varietal de maíz a partir del cruce de variedades autóctonas con mejoradas, así como la introducción de frijol fasciolo, vigna y soya.
El centro tiene la responsabilidad de atender la ganadería en las cinco provincias orientales del país. En correspondencia, trabajan con plantas proteicas y forrajeras mejoradas para la recuperación del sector, bastante deteriorado, mientras que desde experiencias como el Período Especial de los 90, aplican sistemas de policultivos y cultivos intercalados para maximizar el uso de la tierra.
La mejora genética a partir del cruzamiento de variedades de maíz autóctona con otras mejoradas, nos han permite obtener una mezcla varietal con mejor adaptación.
Tamayo González explicó que actualmente se encuentra en validación un proyecto territorial para la generalización de estos resultados.
Otra línea es la introducción de variedades mejoradas en frijol fasciolo y vigna, por su impacto en la sustitución de importaciones y en el balance alimentario de la población.
También se trabaja en la introducción de variedades de soya, como alternativa importante para la producción de alimento animal y humano, añadió.
El centro, mantiene vínculos con la Universidad de Granma, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) y varias comisiones técnicas nacionales y provinciales.
Tomado de Granma