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GmiyaEn ocasión del evento La Isla en Peso, la exposición Perfiles Bizarros propone una lectura visual del universo policiaco de Agatha Christie, desde la sicología de sus personajes. Su autora, Yamilet Góngora Justo, conocida como Gömiya, apuesta por una estética minimalista, surreal y perturbadora.

¿Por qué “Perfiles Bizarros”?

El título es una combinación muy pensada. “Perfiles” remite, en un sentido clásico, al retrato lateral, pero también al concepto contemporáneo de identidad, como en las redes sociales. Sin embargo, aquí no se trata de un perfil informativo, sino sicológico.

“Bizarro” completa esa intención: lo raro, lo misterioso, lo macabro. Es una forma de nombrar aquello que no encaja del todo, que inquieta. La exposición trabaja precisamente con eso: los rasgos mentales, las motivaciones, la complejidad de los asesinos en la literatura.

Háblame de las técnicas que utilizas. Se menciona una influencia oriental y un enfoque minimalista

La base está en el minimalismo. Trabajo con líneas y puntos, reduciendo los elementos al máximo, y priorizando el uso del monocromo. Es una estética que obliga a concentrar el sentido.

También hay una intención surrealista. No busco una imagen completamente ‘digerible’. Me interesa que sea compleja, pero que al mismo tiempo el espectador pueda apropiársela. Es un equilibrio entre lo accesible y lo inquietante.

¿Por qué optar por el surrealismo y no por una representación más directa?

Porque el surrealismo me permite trabajar la simbología. Y la simbología, para mí, es el camino más largo, y justamente por eso me interesa.

Hay una relación directa con el género policiaco: así como en una investigación se siguen pistas, en estas obras también hay pistas. El espectador tiene que ir conectando elementos, interpretando signos, hasta llegar a una lectura más profunda. No es solo ver, es descifrar.

Al final, lo que se construye no es solo la sicología del personaje, sino también una lectura de la sicología social.

Es tu primera exposición. ¿Cómo valoras el resultado?

Estoy muy satisfecha. Como toda producción, tuvo tropiezos, pero el resultado ha sido muy positivo. El público ha conectado con la obra, y eso es clave.

Más que un cierre, lo veo como un punto de partida.

¿Qué líneas de trabajo te interesan a futuro?

Quiero continuar desarrollando el arte digital, que es la herramienta que estoy utilizando ahora. Me interesa trabajar una serie enfocada en la sátira social, utilizando elementos de la idiosincrasia cubana.

Estoy pensando en símbolos, en animales como representación, en códigos visuales que permitan hablar de la realidad desde el humor, que es una vía muy nuestra de procesar lo que vivimos.

¿Tienes planes de mover esta exposición o expandirla?

La idea es que pueda pasar primero por espacios como galerías, incluso, exposiciones en escuelas, y luego intentar llevarla a otros lugares, dentro y fuera de la provincia. Más que repetirla, me interesa que evolucione con cada montaje.

La Asociación Hermanos Saíz ofrece un sistema de becas. ¿Te interesa insertarte en ese circuito?

Sí. Me interesa especialmente la Beca de creación en el área de gráfica, porque se ajusta mucho a lo que estoy haciendo: ilustración digital con enfoque en la sátira social.

Creo que ahí hay un campo fuerte, sobre todo, si se conecta con nuestra tradición de humor, con lo criollo. Hay mucho que decir desde ahí.