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IMG 20260425 WA0020Empezó hace 23 años atrás en el mundo de la artesanía, su nombre es Yudelvis González Ramírez, y su historia está escrita con el sudor de años de arduo trabajo y crecimiento.

"Esa chispa se prendió desde el año 2003 que me desmovilicé de las Fuerzas Armadas y comencé a trabajar en Educación, donde conocí a una persona y ese fue el gran cambio en mi vida.

“Al iniciar como profesor de Instrucción Militar Elemental, en la escuela Capitán Arturo Pan López, en Guantánamo. Conocí a Oscar Zafra, y este nombre nunca se me va a olvidar porque fue mi maestro en la artesanía. Él tenía un taller en la casa y comencé a hacer algunas piezas con él, sobre todo, de madera.

“Trabajé en su taller y vendíamos piezas de las que yo hacía, hasta que tras unos años logré independizarme. Poco a poco monté mi taller aquí en la casa a partir del año 2006 y empecé yo mismo a elaborar mis piezas de artesanía, siempre con el asesoramiento de mi maestro, incluso, me donaba algunas herramientas clave para el trabajo como cegueta y caladora. Trabajé sin muchas dificultades hasta que llegó la COVID".

Para todos el coronavirus fue un contratiempo que dejó huellas negativas y baches en la vidas, pero Yudelvis sin ánimos para rendirse aprovechó el tiempo para crecer aún más.

“En el 2020 me puse a utilizar el foami, que es un material engomado e importado, con el que se hacen flores, hojitas... para adornar la casa, trabajé la placa, también, el plástico y el acrílico.

"Di un salto en cuanto a calidad y variabilidad en la producción artesanal: ya no hacía solo una o dos piezas, varié entonces la cantidad que hacía se traducía en más ingresos. Ya no solo ofrecía adornos de cocina o refrigerador, además usaba más materiales que no conocía antes. La COVID me obligó a evolucionar.

“Me di cuenta que así podía vivir mejor, mantener mi primer negocio fue la prioridad entonces. Alternaba mucho lo que es el trabajo en Educación con la artesanía. Ya después fui sumando otros servicios, sobre todo, en los últimos cuatro años: la decoración de eventos”

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“Tengo contratos con empresas e instituciones aquí en el municipio y fuera de él: la Dirección municipal de Comunales, las dos unidades de aseguramiento del gobierno municipal, la CCS Osmel Gonzalvo y hasta en Guantánamo, específicamente, con Artex, actualmente ofertan mis productos en la tienda que está ubicada en Paseo esquina a Beneficencia, ahí pueden adquirir hasta en 5 mil pesos gran variedad de mis productos”.

Yudelvis hizo crecer tanto su emprendimiento que ya tiene tres actividades diferentes como Trabajador por Cuenta Propia (TCP) “actualmente ejerzo actividades de venta de servicio gastronómico, decoraciones de eventos y la artesanía, también me mantengo impartiendo clases en el Politécnico de Manuel Tames, con un contrato por hora".

La clave de sus resultados es “la planificación” dice.

“Me levanto temprano y organizo el día. También tengo una terreno cerca, una finca que trabajo en familia en las mañana y tras un descanso breve hago los trabajos del taller: desde las 9:00 hasta las 12:00 del día, en dependencia de la tarde regreso a la finca a realizar otro trabajo o sino continuo en el tallercito mío”, explica.

Este artesano mide con celo su tiempo y las noches las usa para leer “un buen libro sobre educación financiera, por ejemplo” dice y con regocijo se balanceaba.

“Estoy seguro de que mi situación económica actualmente fuera muy diferente si yo hubiese estudiado esos libros antes, recomiendo leer mucho, porque te prepara para la vida".

Además de todas estas faenas Yudelvis González encontró tiempo para ser profesor por contrato en un politécnico al que asiste los miércoles para impartir su clase y formar a nuevos emprendedores como él o al menos orientarlos.

Tiempos difíciles

“En la dificultad es que el hombre se mide. Hay que ir adaptándose a todos los cambios. Aquí todos los equipos míos necesitan corriente para funcionar, la artesanía, lleva corriente. Y para tú tener una producción estable tiene que ser con electricidad, pero ahora busco alternativas como el carbón.

"Mi negocio todavía está en proceso de adaptación y de transformación. Sé que se le han ido sumando cosas y todavía faltan".

Tantos años de experiencia y trabajo han permitido a Yudelvis González aprender a innovar y nunca bajar la calidad de su trabajo y el rendimiento.

“Ahora mi enfoque es la feria Arte para Mamá por el día de las madres. No he dejado de abastecer a las tiendas de arte en Guantánamo con eso y con otras ofertas más", comenta.

Yudelvis en su quehacer demuestra que la artesanía es un reflejo de la resiliencia de quienes la practican: aunque las adversidades marcan sus ritmos de producción, la búsqueda constante de alternativas demuestra que la creatividad no se apaga, sino que se reinventa para seguir dando vida a un oficio que es tradición y sustento.