Senegal enfrentará a la selección de casa en la final de la Copa Africana de Naciones de Marruecos 2025.
El duelo implicará a los dos conjuntos de ese continente mejor ubicados en el ranking Fifa, por los que a priori parece el colofón perfecto.
Los marroquíes han hecho un torneo excelente en su afán de volver a levantar el trofeo 50 años después. No llegaban a una final desde hace 22 cuando perdieron contra Túnez, organizador entonces.
La posibilidad de hacerlo en casa y la presión por ganar generan una mezcla de apoyo y optimismo que contrasta con el hecho de que no los conforma, ni es suficiente, llegar si no vencen.
Ese alto estándar provoca un estrés competitivo que se notó en semifinales ante Nigeria, en lo que se consideraba otra definición adelantanda, pues los Leones del Atlas, a pesar de dominar los 120 minutos de juego en cuanto a llegadas al arco rival, debieron encomendarse a su portero Bono, para avanzar en la definición por penales.
Con mucha menos presión llega Senegal, y con la moral muy alta luego se derrotar al Egipto de Mahamed Salah, como en la edición de 2021, en que ganaron su único título en estas lides.
Los Leones de la Teranga cuentan de su lado con buenas figuras, como Nicolas Jackson (Bayern Múnich), Ibrahim Mbaye (Paris Saint-Germain), Iliman Ndiaye (Everton), Pape Gueye (Villarreal), entre otros, además de una gran defensa, que sólo permitió dos goles en seis partidos, sostenida principalmente por su arquero Édouard Mendy, con pasado en el Chelsea.
Sin embargo, y lejos de convertirse eso en un problema, el liderazgo indiscutible recae sobre la figura de Sadio Mané, quien a sus 33 años se erigió en héroe ante los Faraones y marcó el único gol de la semifinal.
El ex Bayern de Munich y ganador de la Liga de Campeones de la Uefa con el Liverpool, siente un amor especial por la camiseta nacional: En mi país casi no hay clubes, por eso la gente ama a la Selección, es al revés que en Europa. Por eso yo siento la presión de hacer feliz a esa gente, porque no la pasa bien, expresó para explicar su sentimiento por la absoluta de Senegal.
Y a partir de eso y de su indiscutible calidad debe entenderse el desarrollo del partido más importe de esta lid: probablemente la clave de ganar o perder radique en el éxito de arroparlo por una parte, o anularlo por la otra.
Si se mira que del lado de los marroquíes Achraf Hakimi ha sido, junto a Brahim Díaz, el motor impulsor del equipo, y que ambos se enfrentarán en la banda (derecha según él ataque local, izquierda de los senegaleses), no es osado anticipar que el duelo entre ambos por ese sector de la cancha puede ser determinante.
De hecho, ese mano a mano reviste importancia casi al nivel del que sostendrán ambos conjuntos, equivocar la estrategia puede representar consecuencias fatales y en ese sentido los de casa navegan en la disyuntiva de prescindir de la vocación ofensiva de Achraf para cuidar de cerca al extremo senegalés, o aceptar la afrenta de ida y vuelta.
Probablemente Walid Regragui, aupado por 65 mil espectadores que se espera se den cita en el estadio Moulay Abdellah este 18 de enero, resista la tentación de salir a arriesgar.
Ambos técnicos saben que las finales demandan minimizar errores y riesgos, por lo que este choque podría ser reservado en cuanto a vértigo y copioso desde lo táctico, con énfasis en ver quién es capaz de defender mejor y atacar con velocidad, al menos en los primeros compaces.
Un gol en los primeros minutos puede representar para cualquiera de los dos la disyuntiva de acopiar nervios y esperar con calma el empate o darse a la ruleta rusa de ir al frente en ofensiva y dejar espacios en la zaga, y eso también lo sabe Pape Thiaw, que ya ganó el Campeonato Africano de Naciones, un torneo que se juega con selecciones de ese continente conformada principalmente por jugadores que se desempeñan en ligas africanas.
Para el joven técnico de los del occidente africano, en la defensa radica su fortaleza y sólo la técnica individual de dotados como Brahim Díaz puede romper el orden de las líneas.
Seguramente será un choque muy disputado, la calidad de ambos conjuntos lo confirma, y cualquiera de los dos que gane no representará una sorpresa, pues a pesar del ligero favoritismos de la localía, las quinielas de los entendidos dejan ver paridad en los propósitos.
Tomado de JIT




