Mucho antes de conocerle, había escuchado sobre él, sin embargo, lo que más me sorprendía de Luis Torres Cobas era la cantidad de títulos que suma en los campeonatos de judo para veteranos, todo esto a sus casi 70 años de edad.
Aunque no reside actualmente en la Isla, no deja pasar ninguna oportunidad para visitarla y sentirse como en casa en la tierra que lo vio nacer, crecer y enamorarse del deporte que, hasta hoy, practica.
“Guantánamo es una parte muy importante de mi vida; aquí nací y es el lugar donde di mis primeros pasos deportivos. Desde los 12 años comencé en el judo, en el barrio teníamos mucha pasión por esa disciplina.
“Junto a mi hermano mayor estuve en un club, pero no participaba porque era pequeño, así que aprendí observando poco a poco y poniendo en práctica las técnicas con los vecinos del barrio”, detalla el interlocutor mientras recuerda esos momentos con una sonrisa.
Luis comentó a Venceremos que sus entrenamientos comenzaron en la antigua academia “Rafael Carrió” en el centro de la ciudad, en lo que ahora es la Ludoteca “Ismaelillo”.
“Esos entrenamientos me sirvieron para participar en las competencias dentro y fuera de la provincia durante mi etapa juvenil, hasta que comencé en el Servicio Militar, algo que no me separó del deporte. En mis pases en la maleta llevaba un kimono e iba a un gimnasio para no perder el hábito.
“A ese lugar asistían integrantes del equipo nacional con los que intercambié y tuve la oportunidad de combatir, pero no tenía el mismo nivel que ellos”, detalla el interlocutor.
Lo que más les sorprendió a los entrenadores y atletas de aquella academia fue la persistencia de Luis, y de esta forma cambiar su opinión sobre él y valorar la posibilidad de su incorporación a los entrenamientos oficiales.
“Gracias a los entrenadores en aquel entonces me liberaron del Servicio Militar para dedicarme por completo al judo. Entonces participé en una competencia nacional juvenil”, refiere el entrevistado, donde subió al podio por oro y por bronce en los 70 kilos, además de recibir el reconocimiento de atleta más destacado.
Estas actuaciones le sirvieron para comenzar su andar en los certámenes nacionales de la disciplina, hasta su incursión como entrenador en Santiago de Cuba, sin dejar de lado los eventos como atleta.
Un nuevo camino, pero con la misma pasión
La edad no importa cuando el espíritu es fuerte, así lo ha demostrado el judoca guantanamero en cada una de sus presentaciones en los campeonatos europeos y mundiales para veteranos, en los que ha logrado nueve preseas en la división de más de 100 kilos, de ellas seis oro, dos de plata y una de bronce.
“Cuando salí de Cuba a Ucrania impartí clases de defensa personal a oficiales en la cuidad donde viví hasta que me asenté en España, lugar donde me reincorporé al judo como entrenador.
“Varias personas cercanas me comentaron la posibilidad de incursionar en torneos para veteranos, una oportunidad que aproveche y que impulsó una nueva carrera, en ese entonces en torneos locales, europeos y ahora mundiales”, afirma.
No fue hasta el 2024 que pudo subir a lo más alto en mundiales con su bandera, para la cual suma dos oro, mientras que continúa agrandando su palmarés representando a España en los eventos europeos.
“Tenía el deseo de poder representar al país y gracias a dios se hizo realidad; es un sentimiento muy grande poder darle alegrías a la nación”, detalla el entrevistado, quien es admirado por un gran número personas dentro y fuera del territorio y en redes sociales.
El ya veterano ha sido reconocido en ocasiones en la provincia por su actuación a nivel internacional, por la cual recibió mención especial en los años 2024 y 2025.
“Es un honor que me hayan otorgado esos reconocimientos, y que me tengan en cuenta como atleta de la provincia, es una motivación extra para competir”, concluye.