La Alianza trazada por Fidel y Chávez en aquel histórico encuentro constituye en la actualidad un ejemplo alternativo para la integración en el área de América Latina y el Caribe.
El Gobierno Bolivariano de Venezuela mediante el Canciller Yván Gil Pintos, emitió un comunicado oficial este primero de enero para conmemorar el aniversario de la Revolución Cubana, ratificando la unidad inquebrantable entre ambas naciones frente a las pretensiones imperiales.
El documento destaca que el legado de Bolívar y Martí, sellado por los comandantes Hugo Chávez y Fidel Castro, guía el compromiso irrenunciable de defender la soberanía, la paz y el socialismo en el Caribe.
En el comunicado el canciller denunció los bloqueos y agresiones externas que buscan asediar a los pueblos soberanos, reafirmando el derecho a construir un destino propio sin tutelajes ni imposiciones de potencias extranjeras.
El comunicado enfatiza que el espíritu del primero de enero de 1959 se mantiene como el «fuego sagrado» que impulsa las victorias presentes y futuras de la región. Con este pronunciamiento, Venezuela reafirma su alianza estratégica con la isla en este inicio de 2026, consolidando un bloque de resistencia antimperialista que prioriza la integración y la autodeterminación de las naciones hermanas frente a las amenazas de Washington.
La gesta revolucionaria de Fidel Castro se cimentó sobre la capacidad estratégica de transformar derrotas tácticas en triunfos políticos determinantes.
Tras el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en 1953, lo que parecía un revés militar se convirtió en una victoria ideológica cuando el líder revolucionario asumió su propia defensa en el juicio.
Su alegato, conocido como «La historia me absolverá», transformó al acusado en acusador del sistema neocolonial respaldado por Estados Unidos, logrando una difusión clandestina de 100.000 copias que sembró la semilla de la conciencia insurreccional en toda la isla.
Este ADN de resistencia se puso a prueba nuevamente en 1956 con el desembarco del yate Granma, una expedición que enfrentó la pérdida de hombres y armamento en zonas pantanosas lejos de los puntos previstos.
Pese a contar con solo siete fusiles tras la dispersión inicial, Fidel mantuvo una fe inquebrantable en el triunfo, reorganizando la lucha desde la Sierra Maestra. Esta voluntad de hierro permitió que el 1 de enero de 1959 se consolidara la victoria definitiva de la Revolución Cubana, demostrando que los obstáculos logísticos no pueden detener a un movimiento impulsado por la justicia social y el apoyo popular.
Al proclamar el triunfo el 1 de enero, Fidel advirtió que la verdadera Revolución apenas comenzaba y que sería una empresa dura frente a las agresiones imperiales. Este legado de convertir cada impedimento en un avance sigue vigente en 2026, inspirando a los pueblos del Sur Global a resistir bloqueos y sanciones sin arrodillarse ante Washington.
La victoria del 59 no fue un evento aislado, sino el inicio de un proceso de transformación social que enseña a los revolucionarios del mundo que la fe en la victoria y la unidad son las herramientas fundamentales para superar cualquier cerco y construir una soberanía plena.
El ejemplo de resistencia de Cuba, sostenido por más de seis décadas, sirve de inspiración para las naciones que buscan alternativas al neoliberalismo y al control corporativo sobre los recursos naturales. La defensa de la soberanía compartida entre Venezuela y la isla fortalece la construcción de un mundo multipolar, donde la paz y el respeto mutuo prevalezcan sobre las políticas de guerra y aislamiento impuestas por el imperialismo estadounidense.
Tomado de Cubasi





