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Este relato comienza con un llamado de atención particular: nadie tiene el derecho de ejercer la Ley por sus manos. La crónica de hoy involucra a Eloy Tabera González, alias Pocho, el cuatrero; pero también a Humberto Ramírez Betancourt y Humberlandy Sánchez Ramírez, “justicieros” por cuenta propia.

Pocho, de 23 años de edad, desperdicia su juventud: vecino de 1 Norte entre Pedro A. Pérez y Martí, cumplía una sentencia de 5 Años desde 2010 por Robo con violencia e intimidación en las personas, subsidiada por trabajo correccional sin internamiento y ese mismo año se le revocó por Daños que le ganaron otros tres meses de privación de libertad.

Se infiere que su conducta social y moral ante la sociedad es mala como subraya el legajo de la causa 104 de 2014, que abrió el Tribunal Provincial Popular por Hurto de carácter continuado, Robo con violencia, y Lesiones, que involucró, además, al dúo Humberto y Humberlandy, los “Justicieros HH”.

El 15 de noviembre de 2013 Pocho merodeaba por San Carlos, municipio de Manuel Tames, cuando advirtió la presencia de dos bueyes propiedad de Luis Manuel Digurnay Fernández, en las inmediaciones de la casa de éste. Les “echó el guante” y los trasladó hasta San Justo, donde en las márgenes del río Guaso, los entregó a personas desconocidas. Nunca más se supo de ellos.

Ocho días después volvía por sus fueros y en la Cooperativa Victoria de Girón “capturaba” otros dos bueyes pertenecientes a René Frank Ramos Montes de Oca, y como en ocasión anterior los llevó hasta San Justo, donde fueron sacrificados.

El 13 de diciembre Eloy (Pocho) no caminó mucho: en el “Potrero del Italiano”, en San Justo, “cazó” una vaca de Francisco Napite Lantigua que luego desconocidos desaparecieron.

La suerte del Cuatrero cambió el 25 de diciembre de 2013. Como en ocasiones anteriores, esta vez en Casiseis, se adueñó de dos bueyes pertenecientes a Humberto Ramírez Betancourt, quien al notar la ausencia de los rumiantes solicitó ayuda a Humberlandy Sánchez Ramírez para una exploración localizadora. Se formaba el binomio HH.

Cabalgaban por Mongomery, en las inmediaciones de San Justo, en la ciudad de Guantánamo, cuando avistaron a Pocho con los animales. Cruzaron miradas de complicidad, se acercaron al desprevenido Cuatrero y lo conminaron a detener la marcha. Pocho accedió, ignoraba lo que se le venía encima:

Los HH desmontaron de sus cabalgaduras y soga en mano intentaron amarrarlo. Pocho, al percibir la agresión en pleno desarrollo, se “artilló” con piedras y comenzó a disparar, los bólidos, uno de los cuales impactó el rostro de Humberlandy y le provocó una herida de tres centímetros en el arco superciliar derecho. Pero no tuvo escapatoria, amarrado y reducido a la obediencia, tuvo que soportar la paliza con “plan y funda de machete”.

Al terminar la tunda, el ladrón fue trasladado y entregado en una unidad de la Policía Nacional Revolucionaria. Había sufrido, de acuerdo con el peritaje médico, trauma craneal simple (abierto), herida frontal izquierda de unos cinco centímetros, y contusión de hombros y brazos.

Eloy Tabera González, Pocho, fue sancionado a tres años de prisión por el delito de Hurto de carácter continuado; a siete por Robo con violencia e intimidación en las personas y como sanción conjunta y única siete Años de cárcel, más la responsabilidad civil de indemnizar a las víctimas de su delinquir.

Los “Justicieros HH”, por su parte, recibieron sendas multas de 100 cuotas de a peso cada una por el delito de Lesiones, que finalmente el Tribunal sustituyó por Amonestación Pública.