Varias decenas de años después, los vuelve a reunir el cumpleaños 93 de Fidel, esta vez en torno a valores compartidos desde la niñez como escultistas, antecedente en Cuba del actual movimiento de pioneros exploradores.
La imagen del niño de 12 años, estudiante entonces en el colegio Dolores, de Santiago de Cuba, con los atuendos de boy scouts, concentra la evocación de estos hoy septuagenarios guantanameros, antiguos miembros de la organización infantojuvenil de exploradores, reunidos para el homenaje en la Casa de la Historia, en la ciudad de Guantánamo.
“Nosotros también fuimos boy scouts” testimonian al relatar el calado de su experiencia de muchachos exploradores, desde antes del triunfo del Primero de enero de 1959, en la cita convocada conjuntamente por uno de ellos, Pedro Manuel Hardy Gómez, y la Unión de Historiadores (Unhic), y abierta con una conferencia sobre el tema por el historiador Luis Figueras Pérez, de esa institución.
El Fidel explorador está en sus propias palabras, recordando actividades de niño y joven, cuando el Comandante en Jefe le responde a Ignacio Ramonet, en su libro Fidel Castro: Biografía a dos voces (2006):
“A mí me habían nombrado jefe de los exploradores porque, desde las primeras expediciones, era el que me pasaba en vela toda la noche, de centinela, por allá por Pinar del Río, o en el valle de Yumurí. Los exploradores tenían su uniforme, hacía vida libre en el campo, en tiendas de campaña. Yo le añadía algunas actividades como escalar montañas… Y por fin a mí, por destacado, me nombran jefe general de exploradores.”
Hablan los ex boyscouts convocados este 13 de agosto de valores vigentes de los exploradores: patriotismo, civismo, compañerismo, responsabilidad, honestidad, amor a la naturaleza, sus beneficios, orientación en el terreno, primeros auxilios, canciones…, y su aporte al movimiento juvenil en las nuevas organizaciones y tareas de la Revolución, como Jóvenes Rebeldes, militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas y del Partido, milicianos, estudiantes, trabajadores, profesionales en diferentes actividades, hasta en la familia y las relaciones humanas.
Además de anécdotas, tributan fotos, documentos, insignias, canciones y otros recuerdos y objetos en emotivo intercambio que enriquecen el propósito de un libro, dedicado a Fidel y legado para las nuevas generaciones de exploradores, de memorias de Hardy Gómez, a partir de su diario de boy scouts.
Vivian Díaz Bardají, presidenta de la Unhic en Guantánamo, concluye significando la contribución del encuentro para la historia del movimiento juvenil en la provincia, y una visión más integral del proceso y la personalidad del Jefe de la Revolución y las generaciones de cubanos que lucharon por el triunfo, la consolidación, el presente y el futuro de victorias del proceso de transformaciones políticas, económicas y sociales en Cuba.