Guantánamo cerró el año 2018 con un índice de boscosidad del 50,6 por ciento, el más alto del país, cifra que ratifica la tendencia al crecimiento progresivo de la superficie forestal en la provincia.
A continuación se ubicaron Pinar del Río (47.5), Holguín (39.5) y Matanzas (39.4), mientras que el municipio especial de la Isla de la Juventud registró un 69.4 por ciento, según refleja el Capítulo de Medio Ambiente del Anuario Estadístico 2018, publicado a principios de este mes por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei).
La primacía del territorio más oriental descansa en las 307 mil 600 hectáreas (ha) cubiertas de árboles, de las cuales más de 250 mil son bosques naturales y unas 50 mil plantadas por el hombre.
Frutales, cedro, majagua, caoba, baría, najesí, ocuje y guayacán fueron las principales especies de valor económico sembradas desde el 2013 hasta la fecha, período en que se reforestaron un total de 11 mil 546 ha en el Alto Oriente cubano.
En esa importante tarea desempeñaron un papel protagónico las empresas agroforestales, las agropecuarias militares, Azcuba y la de protección de la Flora y la Fauna.
También contribuyeron el Ejército Juvenil del Trabajo, la delegación provincial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, las formas de producción cooperativa y los tenentes de tierra en usufructo.
En la cuenca hidrográfica de interés nacional Guantánamo-Guaso, uno de los escenarios de reforestación, se invirtieron más de tres millones de pesos en recursos forestales, ya que ese sitio requiere de la protección de las aguas y la franja hidrorreguladora de los suelos.
El Anuario de la Onei también reflejó que Cuba cerró el 2018 con un índice de boscosidad del 31.5 por ciento, etapa en la cual se consolidaron sus esfuerzos como país cumplidor de los compromisos contraídos en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, en 1992.