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despilfarro energia2Mario Guilarte Gámez: “En esta hora el despilfarro necesita un electroshock”.

Consideremos por un instante al despilfarro de energía eléctrica y combustible como una enfermedad que padece Guantánamo. Desde su óptica de especialista, ¿en qué estado de salud reportaría usted al imaginario paciente?

Lo reportaría de cuidado -respondió Mario Guilarte Gámez, director de la Oficina Nacional para el Uso Racional de Energía (Onure), en la provincia-. Muchas personas y entidades dilapidan portadores energéticos, sin reparar en que esos recursos constituyen el “plasma sanguíneo” de la economía de la Isla.

 

La advertencia del presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, sobre la renovada agresividad de los Estados Unidos para impedir el arribo de combustible a Cuba, es otra poderosa razón por la que tenemos que ahorrar. Díaz-Canel ha insistido en la necesidad de explotar el potencial que nos ofrece el ahorro y, en lo apremiante de ponerle coto al robo de combustible.

 

¿Qué dimensiones alcanza en Guantánamo ese fenómeno?

 

Aquí se derrocha energía y combustible en los sectores residencial y estatal. Cada mes la provincia deja de vender 100 mil litros de diésel a clientes particulares, cuyo promedio diario de compra no rebasa los 0.98 litros por vehículo, en servicentros. Pero esos medios de transporte no se detienen, ¿qué combustible los mueve?, el que se desvía del Estado.

 

 

Desde el año pasado hasta lo que va de este hemos detectado 141 hechos de uso irregular de combustible, en igual número de entidades. Las violaciones de enero a julio recientes superan el doble de las que se registraron en todo el 2018. Eso indica que el fenómeno crece, pero también que ha habido mayor efectividad para detectarlo. Las entidades involucradas no pudieron justificar el destino de 87 mil 320 litros de carburantes, valorados en más de 75 mil pesos.

 

Un valor monetario discreto frente al volumen físico de las pérdidas

 

El daño es significativo. Pero se trata de combustible subsidiado por el Estado, para las entidades estatales. En los casos que te refiero, el precio es inferior a un CUP por litro. Y ocurren hechos como el de la Empresa Porcina Guantánamo, que no pudo justificar el consumo de 747 litros del diésel gastado de enero a mayo de este año. Pero el valor legal de ese petróleo, en CUP, es menor que la cantidad de litros extraviados.

 

Y esa cuantía no lleva al infractor ante el Tribunal

 

No. Yo pienso que nuestras leyes son demasiado benévolas frente a situaciones como esa. Muchas quedan en medidas administrativas y en el pago de responsabilidad material, cuyo valor, en el caso de los 747 litros citados, es muy inferior a la ganancia que le dejarían a un presunto vendedor ilegal.

 

¿Hay procesos penales por delitos de esa naturaleza en el territorio?

 

Sí. El año pasado hubo tres procesos penales. Actualmente se valoran dos probables hechos delictivos. Otras irregularidades detectadas en la provincia, en empresas como la División Territorial de Ferrocarriles, aunque no alcancen magnitud de delito, son realmente dañinas.

 

Las incidencias registradas en Ferrocarriles se reiteran en otras partes del país, en 19 entidades de ese organismo, con una afectación conjunta de 242 mil 994 litros de diésel, más de 118 mil CUC, y 76 mil 449 CUP. Y hemos hablado solo de robo, desvío y mal uso del combustible, no del derroche de energía eléctrica. Las infracciones detectadas muestran un cuadro desfavorable en Guantánamo.

 

¿Es decir, el “paciente” no responde bien al tratamiento aplicado?

 

Digamos que el tratamiento no se emplea con rigor. No es efectivo por eso. No se aplican las medidas de ahorro. Existe mala planificación de los índices de consumo, eso provoca asignaciones innecesarias y excedentes de portadores energéticos en poder de entidades. Luego, para justificar el gasto, en los informes se falsifican los niveles de actividad ejecutados.

 

 

El chequeo sobre el consumo de energía y combustibles es en extremo débil. Muchos directivos se enteran de las anomalías relativas al uso de esos recursos en sus entidades cuando organismos controladores externos, como la Onure, detectan la irregularidad.

despilfarro energia3Cada mes Guantánamo deja de vender 100 mil litros de diésel a clientes particulares, cuyo promedio diario de compra no rebasa los 0.98 litros por vehículo, en los servicentros del territorio

¿Impericia, conveniencia… qué factores condicionan el descontrol?

 

No descarto que algunos actúen así porque les conviene. A río revuelto… Pero en lo fundamental, en el centro del despilfarro energético y del robo de combustible estatal está el débil control administrativo, derivado de la falta de seguimiento por parte de no pocos directivos, de la escasa exigencia, la disciplina, la sistematicidad y la responsabilidad.

 

 

Sin embargo, el derroche no impacta el bolsillo de quien malgasta

 

Cierto. Aunque existen tarifas progresivas para desestimular el despilfarro, el Estado subsidia los precios que pagan las más de 160 mil familias guantanameras por la electricidad que reciben en sus casas. Si cada una de ellas dejara de consumir un KW/h mensual, entre todas ahorrarían más de 500 toneladas de combustible por año.

 

Ese ahorro, si en cada hogar cubano hicieran lo mismo, ascendería a 43 mil toneladas de petróleo, equivalentes a la cantidad que consume el país en tres días y la termoeléctrica Antonio Guiteras en 20 jornadas. Todo ello con el beneficio adicional de que se dejarían de emitir 344 mil toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

 

 

En el sector estatal, que también derrocha, paga Liborio, ¿no es cierto?

 

 

Así es. En Guantánamo existen empresas que, mes tras mes sobrepasan el consumo planificado, sin afectarle el salario a los responsables de los incumplimientos. Y duele. Porque el país emplea 260 gramos de diésel por cada KW/h de electricidad que genera, y gasta 21 centavos de dólar para llevar ese KW/h desde la planta generadora hasta el consumidor. Es un recurso caro, lo único sensato es ahorrarlo.

 

¿Por qué se nos hace tan esquivo el ahorro?

 

Falta cultura y conciencia energéticas. Ahorrar un KW/h en una vivienda es sencillo. Bastaría con utilizar la plancha la menor cantidad de veces posible, no encender lámparas ni equipos electrodomésticos innecesariamente, mantener en buen estado las juntas de la puerta del refrigerador y evitar abrirlo de forma sistemática... Las medidas prácticas para el ahorro son muchas.

 

 

¿Y en las entidades estatales?

 

En el sector estatal, solo con adoptar medidas organizativas, y acometer acciones de inversión y mantenimiento en equipos eléctricos, la mayoría de las entidades de la provincia disminuirían en un 30 por ciento su consumo actual.

 

Pero se violan los ciclos de mantenimiento a los equipos. Un ejemplo de ello es el Hospital Agostinho Neto, mayor consumidor de energía eléctrica en la provincia.

 

Allí existen climatizadores y otros equipos que necesitan mantenimiento, lámparas sin tubos y gastando energía, escape de vapor en calderas... Cuando esa entidad aproveche bien su potencial de ahorro dejará de gastar cada año el equivalente a 47 toneladas de petróleo.

despilfarro energiaHospital Agostinho Neto, el mayor consumidor de la provincia.

Todo lo dicho demuestra que el derroche sigue

 

Pero eso no implica que seguirá siendo así. Las acciones contra ese flagelo son cada vez más severas en el país. No son casuales los cerca de 340 procesos penales radicados en Cuba hasta el cierre de junio, por delitos asociados al robo de combustible. Quien insista en malgastar energía o robar combustible, responderá por sus actos. La economía cubana no puede seguir perdiendo parte de su “plasma sanguíneo”.

 

No serán la indolencia y el descontrol los que decidan el destino de un recurso económico tan vital como el combustible. Prolongar aún más la solución del problema, sería una locura. El despilfarro necesita un electroshock.