Gusstavo Fernandez Salva

La filosofía del buen gesto, multiplicado. La confianza en el cambio grande, posible a partir de esos pequeños motores de conciencia que están primero en nuestras mentes, para luego materializarse en manos que hacen, en gente que cambia.

Eso, asegura Gustavo Fernández Salva, especialista de la Oficina Nacional para el Control del Uso Racional de la Energía, Onure, es lo visto en Guantánamo. Lo que consta en los informes de ahorro desde que se apretaron todos los cinturones por el déficit de combustible.

“Era algo, además, que sabíamos. Por eso, la propaganda que te dice apaga una lámpara, una sola, y ahorrarás significativamente; y la insistencia en los cambios de actitud en el consumo. No es dejar de consumir, sino hacerlo racionalmente”, explica.

¿Básicamente, un ahorro que está en nuestras manos?

Sí, y lo demuestra que la provincia lograra disminuir significativamente la demanda eléctrica promedio por día, y la de los horarios pico del mediodía y la noche…, y ahorrara en dos semanas más de mil 400 mWh, sobre todo, gracias a las medidas que se aplicaron en el sector estatal.

Un sector que, por cierto, solo representa un cuarto del consumo general del territorio, pues más del 72 por ciento del gasto eléctrico se factura en nuestros hogares. De modo que si queremos ahorrar, lo mejor es empezar por casa.

¿Qué hábitos de consumo, entonces, podemos cambiar?

Lo fundamental, y esto se ha repetido muchas veces, es trasladar el consumo fuera de los horarios pico, para evitar esos incrementos de la demanda que se dan entre las 11 de la mañana y la una de la tarde, y de seis a 10 de la noche.

Apagar los aires acondicionados –excepto los declarados tecnológicos- en esas horas es muy importante, así como mantenerlos a 26 grados, de acuerdo con la norma cubana.

En casa, podemos aprovechar los horarios de luz natural, apagar las lámparas y equipos que no usamos, cocinar antes de las siete –pues los mayores picos ocurren entre las siete y las ocho de la noche-, o en la mañana; lavar cuando hay ropa acumulada y evitar hacer “palomas”, como se le llama a esa práctica de planchar cada día unas pocas piezas.

También podemos cargar los equipos que lo requieren, como motorinas, carros, celulares…, durante la madrugada, que es donde ocurre el llamado valle del consumo.

En general, el pueblo cubano no es un alto consumidor, a pesar de que en los últimos años se incrementa el gasto de nuestras casas; lo que responde a un mayor nivel de vida de las personas, en parte, gracias a los equipos que adquirimos durante la Revolución Energética.

¿Cuánto pesa el consumo fantasma o en stand by en nuestro caso? Hay estudios en países como España, por ejemplo, que hablan hasta de un 10 por ciento de lo que se factura.

Para entendernos, el consumo en reposo, como también se le conoce, es el que se produce en equipos que tienen sistema de stand by, como televisores, reproductores de música, dvd…, y en otros que tienen transformadores por los que sigue pasando la corriente incluso si no están funcionando.

En Cuba no hay estudios al respecto, pero el consumo fantasma en una casa no debe ser tan alto. El “peso” está en que son cientos, miles de equipos que dejamos encendidos o conectados –los cargadores de celulares, son un ejemplo básico. Esa sumatoria, sí es significativa y por tanto, debería evitarse en lo posible.

De las medidas excepcionales con que enfrentamos la situación coyuntural ante el déficit de combustible, cuáles cree que deban mantenerse ahora que estamos regresando a la normalidad?

El uso racional de la energía, como hábito, debe mantenerse. En cuanto a medidas específicas, debemos también aferrarnos a la disciplina lograda de apagar los equipos de clima durante los horarios picos que, por cierto, en el caso del de la noche, en estos días empieza media hora más temprano.

También es importante insistir en las fuentes renovables de energía, algo que el Estado concreta en la construcción de parques fotovoltaicos –hoy existen, en la provincia, siete emplazamientos terminados con una capacidad de 13,5 megawatt pico-, y en las proyecciones de la energía eólica, pero que también podría extenderse a los hogares.

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