Juan Esteban: “La Resolución regula la adaptación de motores y de unidades en motos; las conversiones del parque de transportación de pasajeros, y permite transformar los maleteros de autos de paseo en área de cabina con tres nuevos asientos. Juan Esteban Rodríguez García es el hombre más buscado de la Dirección provincial de Transporte en Guantánamo desde que se anunciara la entrada en vigor, a partir del primero de noviembre, de la Resolución 349 del referido ministerio, que establece el reglamento para los cambios y conversiones de vehículos de motor, remolques y semirremolques.
Desde su responsabilidad como especialista responde junto a Eugenio Maceo Gaínza, subdirector técnico, a varias preguntas sobre este proceso –que favorece por igual a personas naturales y jurídicas- largamente esperado por miles de guantanameros, sobre todo, propietarios de viejas motos con aspiraciones de hacer magia y dar el definitivo salto a la modernidad.
¿Cuál es el objetivo de la Resolución? ¿Qué trae de nuevo?
Lo que se hizo fue ordenar los diferentes procedimientos, regulaciones…, que existían y que tenían su base en las resoluciones 431, 432 y 433 del año 2008, así como unificar todo en una legislación más coherente.
Regula la adaptación de motores y de unidades en motos, las conversiones de autos a camionetas, de camionetas y camiones para la transportación de pasajeros, y permite que, en los autos de paseo, se elimine el maletero para adaptarle un techo y sumarle tres nuevos asientos.
Como nuevo requisito, ahora se exige la presentación del comprobante de pago actualizado del impuesto sobre el transporte terrestre o chapa.
Era una normativa que se imponía, además, pues desde el 20 de enero del pasado año, se habían detenido la mayoría de estos cambios y conversiones.
¿Cuál es el procedimiento general a seguir en el cambio de motores y unidades, los más frecuentes?
Lo primero es buscar una oferta, ya sea en la Empresa de Servicios Automotores Sociedad Anónima, SASA, o con un particular, y traerla a la Subdirección Técnica (en lo adelante ST), sita en Paseo entre Calixto García y Los Maceo para que la evaluemos, de acuerdo con cálculos comparativos y parámetros.
Si cumplen esos requisitos, aprobamos la compra en la citada empresa o emitimos, en el caso de las transacciones entre particulares, un documento al Registro de Vehículos para que oficialice la compra venta.
Luego, el interesado debe presentarse a la Unidad Empresarial de Base de Apoyo al Transporte (San Lino entre Paseo y el 1 Norte) y solicitar un proyecto técnico, que una vez listo es avalado por el subdirector técnico, y autorizado por el delegado del transporte.
Con esa firma, las personas que solicitaron el motor en SASA, pueden hacer efectiva la compra. Esa factura, por cierto, debe ser comprobada en el Registro de Vehículos.
Luego, vuelven a la ST, y presentan el expediente con los documentos generados durante el proceso y por supuesto la fotocopia del carné y la circulación, comprobante del pago de la chapa; para ser aprobado por el subdirector técnico y el director.
Con esa autorización, los orientamos sobre los talleres donde pueden hacer las conversiones y ya pueden comenzar.
Si se elige un establecimiento privado, al término de los trabajos estos tienen que ser revisados por los mecánicos del TM1, quienes definen si está en buenas condiciones o debe regresar al taller.
Seguidamente, pagan el proyecto en la UEB Apoyo al Transporte y el expediente –con fotos incluidas del antes y después de las transformaciones- regresa a la ST, donde revisamos que esté completo y enviamos el vehículo a la Planta de Revisión Técnica o somatón, donde se certifica que después de todos los cambios, está apto, aunque todavía no puede circular.
Luego, se entregan los papeles de vuelta a la Subdirección, se revisan por última vez y se hace un dictamen técnico en base a todo lo que tiene el expediente. Ese dictamen debe contar con el visto bueno del subdirector y la firma del delegado, antes de entregar esos documentos al Registro de Vehículos para su legalización definitiva.
La legislación procura mejorar el parque automotor cuidando que no se afecte la seguridad vial.
Son muchos trámites, sin embargo, en nuestras indagaciones, una de las preocupaciones más recurrentes es lo que tarda la firma del delegado…
Cuando los papeles llegan a nuestras manos, y se los pasamos al director, este tiene hasta 30 días para revisar el expediente y firmar, aunque nunca se pasa tanto tiempo. Hay casos de muchos años archivados aquí –más de 300 desde el 2014- pero a todos les falta algo, ya sean fotos, somatón, y por tanto no han sido presentados para su firma. Le aseguro que cuando hay interés de los propietarios, el trámite no dura más de 30 días.
La Resolución habla de cambios que no necesitan proyecto técnico. ¿Cuáles son?
No son necesarios los proyectos en las adaptaciones de motores de la misma marca o modelo, o que sean compatibles entre sí sin hacer modificaciones mecánicas, correr puntos de apoyo del motor, o de la caja. La mayor parte de las conversiones, modificaciones, llevan proyecto.
¿Cuáles son los talleres aprobados para estos cambios y conversiones? ¿Son suficientes?
Para la adaptación en carros, tenemos dos talleres estatales (TM1 aledaño al motel El Molino y el taller 4 en Baracoa) y dos de cuentapropistas, ubicados en Máximo Gómez y Narciso López, y en Santa María.
Mientras, para los motoristas, funcionan también el TM1 y el de Santa María, además de Luz Caballero entre 12 y 13 Sur, y Pintó entre 5 y 6 Oeste.
Es importante aclarar que cuando la persona elige un taller, el jefe de ese establecimiento emite un documento donde asegura que allí se realizará todo el proceso mecánico, que luego irá al expediente. No se permite cambiar.
De acuerdo con el comportamiento de estas conversiones en el pasado, pensamos que los talleres dan abasto. De no ser así, podemos aprobar nuevos. Ya, de hecho, tenemos varios dueños interesados.
Se establecen además una serie de límites, de elementos que no se pueden modificar…
Hay que recordar que la legislación busca mejorar el parque automotor del país, siempre cuidando que no se afecte la seguridad vial, y para eso es necesario establecer límites.
Por ejemplo, no se pueden cambiar, al mismo tiempo, los tres elementos grandes, o sea el motor, la caja y el diferencial; y la potencia del motor que se va a adaptar no puede estar por encima del 50 por ciento del motor original con que fue diseñado el carro, independientemente del que se quitó.
Tampoco se volverán a aprobar modificaciones a las medidas originales (alargamientos y ensanchamientos); y se mantiene la prohibición de cambiar sistemas eléctricos a otros de combustión interna, así como instalar motores a partir de combustibles gaseosos.
Mientras, al Karpaty, el Berjobina y el Riga solo podrán adaptárseles unidades de hasta 100 cc, y se pueden hacer cambios de partes y piezas pero sin modificar de manera sustancial el cuadro.
¿El Ministerio de Transporte garantiza la disponibilidad de piezas en el mercado estatal, a partir de la importación o la recuperación de partes?
Existen algunas empresas desarmadoras –la Empresa de Servicios Automotores EISA, Provari…- que generan partes y piezas a partir de vehículos a los que se les da baja pero pueden ser reutilizados, que venden al Estado y, algunas, a particulares. También, se ofertan motores en CIMEX y SASA.
Pero no hay, de momento*, un mercado donde pueda encontrarse todo lo necesario.
¿Qué pasará con las personas que se quedaron en medio del proceso? Le pregunto pensando en quienes compraron una unidad de 125 cc para un Karpaty, por ejemplo.
Las personas que ya habían comenzado la conversión, y los que compraron las unidades de motos antes del 20 de enero de 2018, pueden continuar su proceso y solo aportarían el pago de la chapa, el único requisito nuevo. Las fotos, que también preocupan, ya se exigían con anterioridad.
De manera general, la Resolución también prevé que los propietarios que hicieron conversiones que ahora se prohíben, como los alargamientos de chasis, tienen seis meses para legalizar esos cambios ante el Registro de Vehículos.
No son necesarios los proyectos en las adaptaciones de motores de la misma marca o modelo.
Y hablando de plazos, se introduce un tiempo de un año, con posibilidad de una prórroga de seis meses para realizar los cambios en los talleres a partir de la aprobación del delegado del transporte. ¿Hay garantía de que estos establecimientos tengan lo necesario para hacer el trabajo en ese tiempo, de que incluso se puedan adquirir los complementos en SASA u otra empresa? ¿Qué pasa si se extingue el tiempo?
No existe total garantía de materiales (tubos, platinas de 2 mm, electrodos, oxígeno y acetileno) para las conversiones en nuestros talleres estatales, ni un mercado seguro para los particulares. En estos momentos, estamos trabajando con reservas de años anteriores, pero no es suficiente, así que muchas veces se hacen con los recursos de los dueños.
En cuanto a los privados, existe una proyección de buscar una vía para abastecerlos, pero no la distribución real de insumos.
Se espera que SASA, fundamentalmente, oferte a partir del primero de noviembre las unidades, y los kits que respondan a esta política, pero no podemos asegurarlo pues no pertenece a nuestro sistema.
Sobre el tiempo, la prórroga puede generarse por falta de financiamiento, enfermedades…, y si se extingue sin que se haya terminado la conversión, lo que pasa es que la persona tiene que comenzarlo todo de nuevo.
Por cierto, si la persona tiene problemas, puede designar mediante poder notarial a un tercero para que realice los trámites por él.
*La posibilidad de adquirir partes, piezas y motores podría ampliarse a partir de las nuevas medidas económicas anunciadas por las autoridades cubanas hace algunos días, que permiten la compra de esos componentes a través de tarjetas magnéticas en dólares.