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76619286 424550971762272 7729922662910132224 nDe pasada por 14 Norte entre Santa Rita y San Gregorio siento aplausos que resuenan. El bullicio llamaba poderosamente la atención. La alegría parece contagiosa. El motivo de tanta algarabía era fácil de deducir al ver como escenario una institución de salud exquisitamente engalanada y entre tantas batas blancas sobresale alguien con un pulóver con la imagen del Che y un letrero que dice La Higuera-Vallegrande. Bolivia.

¡Es un colaborador de Salud que llegó!, de inmediato volví sobre mis pasos. No me equivoqué, ya tenía frente a mí rodeado de tantas personas con deseos de saber a Marlon Alaín Tito Morales, Licenciado en Laboratorio Clínico quien desde el 17 de noviembre disfruta el estar en suelo patrio, y regresa al Banco Provincial de Sangre, su centro de trabajo que hace un año lo vio partir y hoy lo recibe como se recibe a los GRANDES.

Aún con el brillo en los ojos, la respiración agitada y el pulso disparado de tanta emoción, el joven de 37 años accede a que le “robe” unos minutos de su encuentro con sus compañeros.

“Bolivia-queda meditabundo y luego dice- Bolivia es un capítulo importante en mi vida”.

Al inicio de la conversación piensa mucho para hablar. Parece que busca las palabras exactas, es como si no quisiera olvidar algún detalle de los últimos sucesos que marcaron su vida en la tierra andina. O quizá son muchos los recuerdos que se agolpan en su mente del departamento Tarija, municipio Yacuiba donde trabajaba en un Centro Oftalmológico.

“Es increíble como se pasó de la felicidad a la tristeza y la desesperación en breve tiempo”, dice reflexivo.

“El 20 de octubre cuando Evo -llama al expresidente con especial cariño- ganó las elecciones, los colaboradores cubanos en nuestras casas celebramos la victoria con alegría, aplaudimos, saltamos, pero con discreción, pues sabíamos que estábamos rodeados de muchos vecinos cuyos votos eran por el Más, pero otros tantos apostaban por el candidato opositor.

“Seguimos la victoria de Evo en todo el proceso electoral gracias a la señal de la televisión cubana que nos llegaba, porque los medios públicos bolivianos a favor de la izquierda que informaban cómo marchaba todo fueron silenciados, los cerraron, los sacaron de circulación, pues se quería vender la imagen que si Evo ganaba era porque había fraude, todo estaba bien pensado.

“Cuando Evo y sus leales compañeros renunciaron fue, fue un dolor muy grande, lloramos. Al verlo por la televisión hablando con tanta humildad y amor por su pueblo sentí una sensación de impotencia, de rabia de no poder hacer algo. Entonces nos convencimos que algo muy fuerte venía para encima de Bolivia y para nosotros los colaboradores también.

“Cuando comenzaron las calumnias y acosos contra nosotros nos trasladaron de Yacuiba el miércoles 13 para Santa Cruz. Una vez allí la policía interviene nuestra vivienda porque supuestos vecinos les habían informado que teníamos tremendo alboroto y que en los equipajes portábamos armas.

“Nos hicieron abrir los bultos para revisarlos, fuimos maltratados verbalmente. Recuerdo que a dos nuestras compañeras las llevaron para el baño y las obligaron a quintarse las ropas. Ellas salieron llorando mucho”, dijo con la mirada perdida destellando una amalgama de ira, impotencia, odio y dolor.

“Hubo nervios, sobresaltos, en mi caso mis pensamientos volaron hacia mi casa, pensé en mi hija, mi esposa, mis padres, mi tierra. Pero siempre tuvimos el apoyo y compañía de las autoridades y representantes cubanos, nunca nos dejaron solos. El Cónsul cubano conversó con el jefe de la policía que intervenía nuestra vivienda y le exigía respeto hacia nosotros.

“Igual de impactante fue la noticia que a cuatro de los nuestros los habían detenido en La Paz. Nos puso muy mal, y más con la calumnia que se levantó de que el dinero que llevaban era para financiar la campaña”.

Preguntado sobre la actitud de los bolivianos acerca de todo lo que sucedía respondió.

“Los hay muy buenos y fieles seguidores de Evo, muy agradecidos a su presidente y a Cuba por la colaboración. Otros muy malos y muy fáciles de manipular, ingratos.

“Quienes trabajaban con nosotros y parte de la población que atendíamos ya sabían que por nuestra seguridad debíamos ser trasladados y nos decían con tristeza: doctorcito no se vayan; no nos dejen solo; quién nos va a curar…son tantas las historias que vivimos allá que no se olvidan fácilmente

“Imagine -me dice- pacientes que llegaban al centro de oftalmología que producto a estar ciegos no habían visto crecer a sus hijos, no conocían a sus nietos, y gracias a la Operación Milagros recuperaban la vista. Era emocionante verlos cuando se les quitaba las vendas de los ojos luego de operados y que ellos descubrieran que podían ver. Les saltaban las lágrimas de la alegría, y cuando se les decía que era gratis la atención médica, pues no sabían qué hacer y no se cansaban de agradecer a Evo, y al gobierno de Cuba por la colaboración.

“Esos rostros de gratitud los traigo fijados en mi memoria. Y fueron muchos, pero muchos los beneficiados con la atención médica cubana, pues allá donde yo estaba iban pacientes de Argentina, Paraguay, Perú, ya que esa zona tenía frontera con esos países.

“Pero también fueron muchos los ingratos que no reconocieron todo lo que hizo su presidente constitucional, lo que ha hecho Cuba en cuanto a solidaridad se refiere”, hace un gesto con la boca como diciendo “no saben lo que hicieron”.

¿Y Evo crees que volverá?, pregunto para sacarlo de su meditación.

“¡Claro que sí!, él dijo que volvería y que serían millones, y Evo es de los que cumple su palabra. Evo le hace falta a su pueblo. Y yo también volvería a brindar mi ayuda solidaria, a dar el paso al frente, sea cual sea el lugar, se lo debo a él, a Fidel -me dijo a la vez que muestra como foto de pantalla de su teléfono una imagen del invicto Comandanteen Jefe.

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