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Marlon Tito MoralesMarlon Alain Tito Morales.Mucho se sabe en Cuba de lo ocurrido en el Plurinacional Estado de Bolivia tras el golpe de estado al presidente Evo Morales, pero poco se conoce de las vivencias de nuestros dispuestos colaboradores de la salud durante este suceso. El guantanamero Marlon Alain Tito Morales es uno de ellos.

Licenciado en laboratorio clínico, con catorce años de experiencia laboral y trabajador del Banco Provincial de Sangre en Guantánamo, arribó a la nación andina en agosto de 2018 y se ve forzado a regresar en noviembre de 2019 debido a la penosa situación vivida en dicho país.

A su llegada laburó en el departamento de Tarija en el municipio de Yacuía. A la clínica oftalmológica donde se encontraba llegaban pacientes de todos lados, incluso de Brasil y Paraguay, y muchas veces atendía a más argentinos que bolivianos. Diariamente consultaba entre 80 y 100 personas.

A pesar de ser un departamento políticamente de derecha, poseía una muy buena relación con los ciudadanos, quienes nunca habían recibido tratamiento médico antes de la llegada de los galenos caribeños.

“Ya antes del 20 de octubre, previo a las elecciones, por la parte cubana nos veníamos preparando, señala Marlon, previendo una situación similar a la ocurrida en Brasil ante el cambio de gobierno; recopilamos suficiente alimento, mayormente enlatado, y agua potable”.

Entre el 27 y 28 de dicho mes dejaron de trabajar pues la situación se tornó más agresiva, impidiéndoles salir de casa.

En ningún momento fueron mal mirados o maltratados por los pobladores, pues este municipio era uno de los más calmados, por el contrario, eran muy queridos por todos a tal punto que, según Alain, el mismo alcalde ha escrito cartas a los mandos superiores pidiendo el regreso de los médicos, pues el pueblo los necesita.

Ante las falsas acusaciones que se les hacía a nuestros médicos de estar financiando las protestas y de incitar a la violencia, cuando solo cumplían con un deber cívico, el Lic. Morales cuenta que se sentía frustrado e impotente por no poder defenderse debidamente, callando sus opiniones para evitar ser detenido. Así como él se sentían sus compañeros.

“En el departamento de Santa Cruz en una casa llamada de tránsito, donde nos hallábamos albergados aguardando la salida del vuelo, comenta, fuimos requisados por la policía y la INTERPOL bajo el pretexto de una supuesta denuncia de los vecinos diciendo que los cubanos tenían mucho alboroto y que escondían armas de fuego. Allí fueron detenidos tres de sus compañeros porque no tenían sus credenciales (las cuales aun no les habían entregado).

“Los pobladores no querían que nos fuéramos, necesitaban nuestra ayuda y hasta llegaron a preguntar en una ocasión – ¿Doctorcito, si el presidente Evo no es reelecto se van a ir?- y nosotros les explicábamos que no estábamos aquí por una cuestión política, sino por un convenio que hubo entre el gobierno de Cuba y el de Bolivia, para brindar salud y el apoyo que este pueblo necesita”.

Estando en el aeropuerto Viru Viru, de Bolivia, desde que vieron el enorme pájaro de metal, el IL-96-300, empezaron a asomar lagrimas en los ojos de muchos, principalmente las mujeres “a mí en lo particular me conmovió cantidad, incluso se me pone la piel china de solo recordarlo. En el momento que llegó yo estaba viendo a través de los cristales, sentí una emoción enorme”.

Al pisar tierra cubana se esfumó el estrés, todo era alivio y mucha dicha.

Marlon termina contándonos que le gustaría haber seguido brindando salud y bienestar al pueblo boliviano que tanto lo necesita y los siguen necesitando, sin contar que habrá personas que se quedarán sin sus trabajos, dado que laboraban con la misión médica cubana y eso aumenta la tristeza.