“Los brasileños, ni van a olvidarnos, ni van a perdonar el daño que su gobierno les ha hecho”, advierte el Doctor Jorge Hourrutinier.
Enclavada en el estado brasileño de Ceará, la ciudad de Sao Benedito, y el futuro de sus nativos –negros e indios–, intranquiliza el espíritu de Jorge Hourrutinier Massó, desde que conoció que la misión Más Médicos finaliza.
Jorge asume que no era posible otra respuesta de Cuba, ante las pretensiones humillantes de Jail Bolsonaro. “Trató de chantajearnos porque no nos conoce bien. Y ahora las consecuencias de sus actos recaen sobre los más pobres, con ninguno de los cuales tiene vínculo familiar ni amistoso; eso delo por seguro”, enfatiza.
Hourrutinier permaneció tres años en suelo carioca, hasta el 2016. “Imagínese usted, una población que antes de nuestra llegada recibía una visita de médicos en el año, y solo accedían al servicio los que podían pagarlo. Con nosotros todo eso cambió”
“Mi trabajo en Sao Benedito empezaba por la mañana y finalizaba después de atender al último de los pacientes que acudían al consultorio. “Ellos valoraban mucho esa entrega; recibíamos a gestantes, hipertensos, tuberculosos, personas con parasitismo”.
“Fue una relación muy cercana; quedamos en el corazón de los brasileños; no podrán engañarlos”, asegura el galeno.




