Ignacio Leovaldo Soto Castillo no se arrepiente. Lamenta, eso sí, que el olvido (o la indolencia) de quienes están detrás de las puertas que ha tocado para que solucionen un problema que no solo lo afecta a él, le esté haciendo pasar un mal momento por haber actuado solidariamente con sus vecinos...

Cuando el huracán Sandy azotó a Guantánamo, en octubre de 2012, él, desde su casa, la número 1124 de la calle 2 Este esquina a Ramón Pintó, en el barrio de San Justo, vio cuando en medio de la borrasca cayó al piso un poste en una calle cercana y paralela a la suya (Pintó entre 1 y 2).

Ese hecho en específico, dejó sin electricidad a tres viviendas de la calle Pintó entre 1 y 2 Este, pues además del poste se averió el tendido y las personas pasaron a oscuras toda la tarde y noche del ciclón. Por eso, al amanecer, Ignacio Leovaldo decidió ayudar a los afectados del barrio, y lo primero que hizo fue ir a la Empresa Eléctrica a reportar el incidente.

Y tres días después allí estaban los “eléctricos”. Pero no resolvieron el problema porque no disponían de postes en ese momento. Entonces él instó a los de la Empresa Eléctrica a buscar una solución: tender los cables de la electricidad de dos de las viviendas afectadas desde un poste ubicado frente a su casa (que da servicio a dos viviendas de la calle 2 Este) y el tendido de la otra casa afectada atarlo a la viga de la portería de su hogar.

Todo perfecto. Pusieron manos a la obra y resuelta la dificultad, pero de ahí en adelante comenzó entonces el problema para Ignacio Leovaldo, quien nos cuenta qué sucedió:

“Cuando hicieron la instalación quedamos en que era una solución provisional, hasta el 30 de noviembre de 2012, pero se olvidaron de eso y hasta el día de hoy sigue la solución emergente y los cables rozando la cubierta de mi casa y tanto esos como los atados a un poste de la cerca perimetral de mi vivienda en estos momentos pueden producir un cortocircuito, de fatales consecuencias para mí y el resto de la vecindad.

“Llevo meses de gestiones a diferentes niveles de responsabilidad. Comencé hablando del tema con los cobradores del servicio eléctrico para que transmitieran la preocupación a los directivos de la entidad. En dos ocasiones he impuesto del asunto al inspector de la zona. He ido personalmente en tres ocasiones a la sucursal eléctrica de San Justo y en una ocasión a las oficinas de Atención al cliente del municipio y de la provincia, por mencionar algunas de las gestiones que, infructuosamente, he realizado”.

La Empresa Eléctrica tiene ahora la palabra.

Comentarios   

0 #1 maidelis 04-05-2016 18:12
caballero hay que dejarse de cuento y poner mas asunto en los problemas
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