El déficit habitacional constituye uno de los problemas sociales más persistentes de la provincia de Guantánamo, profundizado en los últimos años por el impacto de eventos meteorológicos extremos y por la limitada disponibilidad de materiales tradicionales de la construcción.
En ese contexto, el territorio implementa una alternativa constructiva poco convencional: viviendas a partir de contenedores, concebidas como solución inmediata para familias con derrumbe total.
La construcción de las casas contenedores avanza pese a las limitaciones materiales, gracias al ingenio y esfuerzo de los implicadosDicho programa forma parte del plan estatal de inversiones de la vivienda y surge del aprovechamiento de contenedores utilizados para la importación de paneles solares destinados a los parques fotovoltaicos. Una vez cumplida su función logística, estas estructuras metálicas quedan disponibles y por ello se propuso utilizarlos como proyecto habitacional alternativo con respaldo técnico y normativo a nivel nacional.
Contenedores entran, viviendas salen
Según explica Madelaine Pellegrín Toranzo, especialista en inversiones de la Dirección provincial de la Vivienda y responsable del programa en Guantánamo, la iniciativa se inspira en experiencias internacionales, adaptadas a las condiciones reales del país. “No se trata de improvisar soluciones, sino de aplicar un proyecto aprobado, ajustado a nuestras posibilidades productivas y al clima del territorio”, precisa.
Cada vivienda se construye a partir de un contenedor de 12 metros de largo, con un área útil aproximada de 29 metros cuadrados, diseñada para núcleos familiares de hasta cuatro personas. El modelo incluye dos habitaciones, baño interior, cocina con meseta, sala-comedor y ventilación natural, además de las instalaciones hidrosanitarias y eléctricas necesarias para su habitabilidad.
Uno de los principales desafíos técnicos es el control del calor. Para ello, el diseño contempla un sistema de aislamiento interior mediante bastidores de madera y paneles de melamina, material resistente a la humedad y con mejores prestaciones térmicas. A esto se suma un techo independiente, que genera una cámara de aire entre la cubierta y el contenedor, reduciendo la incidencia directa del sol.
Las casas contenedores están diseñadas para soportar el calor, de hecho tienen ocho ventanas que ayudan a su ventilación.Las viviendas no se colocan directamente sobre el terreno. Se elevan como medida preventiva ante posibles inundaciones y se integran a asentamientos que incluyen obras de urbanización, drenaje, accesos y servicios básicos.
“El proyecto no se limita a la casa; la urbanización es parte esencial de la solución”, subraya Pellegrín.
Actualmente, la provincia ejecuta 70 viviendas contenedores, distribuidas en tres municipios. San Antonio del Sur construye 15 viviendas en el asentamiento Buenavista; el municipio de Guantánamo ejecuta 20 en la comunidad Cabaña Mariana; e Imías desarrolla 35 en el área cercana al “Aeropuerto”. Todas están destinadas a familias afectadas por derrumbes totales provocados por los huracanes Óscar y Melissa, así como por las intensas lluvias de septiembre.
Danay Ordúñez García, directora provincial de la Vivienda, aclara que estas casas no constituyen donaciones. “Son viviendas estatales con financiamiento público. El beneficiario asume el valor del contenedor según el presupuesto aprobado, mientras que la urbanización y otros gastos asociados se cubren por el Estado”, explica.
El costo final de producción aún se ajusta en función de la disponibilidad de recursos, aunque su realización tiene un gasto estimado de alrededor de los 900 mil pesos por unidad. El mecanismo de pago, para la población se establece posteriormente con el sistema bancario en negociación y entendimiento mutuo, siguiendo los procedimientos habituales del programa de la vivienda.
Cada “casa” se ubica en parcelas de aproximadamente 10 por 15 metros, lo que permite concebirlas como soluciones progresivas. Una vez legalizada la propiedad, las familias pueden ampliar la vivienda mediante esfuerzo propio, siempre que cuenten con el proyecto técnico y la licencia correspondiente como establece la ley.
Un trabajo de “todos”
El proceso constructivo de las casas contenedores involucra a varias entidades estatales: Fundición de Válvulas y Bombas Industriales Mayor General Carlos Rolof (Valbo); las de la Construcción a nivel provincial y de municipios, la Agroforestal y Materias Primas, entre otras, participan en diferentes etapas, desde el corte y conformado del contenedor hasta las labores de albañilería, montaje de cubiertas y terminaciones.
Serafín Herrera Ramos, trabajador de Valbo, explica que el trabajo se organiza por procesos. “Una brigada puede preparar un contenedor en un día, porque cada obrero asume una tarea específica: corte, soldadura, marcos de puertas y ventanas”, detalla. La carpintería metálica representa uno de los mayores retos, debido a las carencias de piezas y aditamentos, de ahí la necesidad constante de soluciones precisas a partir de estructuras de acero sobrantes del mismo corte.
En el municipio de Guantánamo también se preparan las casas contenedores, al Sur, frente al Redondel, rumbo a la terminal de ómnibusEn el asentamiento Cabaña Mariana (frente al Redondel), en el municipio de Guantánamo, el jefe del frente constructivo, José Humberto Matos Macarro, lidera cerca de 90 de trabajadores organizados en dos brigadas de Baracoa y Guantánamo de la Empresa Constructora Integral Guanco.
“Nuestro objetivo es convertir estas estructuras metálicas en viviendas funcionales, con calidad y posibilidades de crecimiento; la falta de materiales y las fluctuaciones eléctricas atentan contra el avance de la obra, pero vamos a terminarlas. Tenemos 20 contenedores iniciados (58 posibles) con albañilería, techo… ya enchapamos las mesetas y acondicionamos el patio de servicio, que está afuera para dar más espacio adentro a las familias”, afirma.
Muebles Imperio diseñó especialmente un mobiliario para el espacio de estas futuras viviendas.Un componente clave del proyecto lo aporta Muebles Imperio, encargado del enchape interior y de la fabricación de mobiliario adaptado a las dimensiones del contenedor.
Graciela Fernández Heredia, jefa del taller, señala que se producen camas, mesas, sofás y juegos de comedor diseñados específicamente para estos espacios reducidos. La madera –precisa- es sintética y de buena resistencia, usada por lo general en muebles destinados al Turismo. El país liberó especialmente ese recurso y ya se agiliza el encargo para San Antonio del Sur, como parte de las novedades en saludo al triunfo de la Revolución cubana.
El mobiliario no forma parte obligatoria de la vivienda. Cada familia decide su adquisición, mientras que en casos de vulnerabilidad social el Estado asume ese costo como parte de la asistencia.
Una idea que podría replicarse
Idalberto Vaillant, director técnico productivo de Valbo.Idalberto Vaillant Constantén, director técnico productivo de Valbo, resume la complejidad del programa que ha representado un reto organizativo y tecnológico en todos los sentidos. “Ha sido necesario capacitar personal, ajustar métodos de trabajo y enfrentar limitaciones energéticas, e incluso cambiar los horarios hasta la madrugada o los fines de semana, pero hoy estamos alegres de saber que contamos con una experiencia que puede replicarse”, valora.
Las viviendas contenedores no sustituyen la construcción tradicional, pero sí amplían el abanico de soluciones posibles en un contexto de escasez de recursos y alta demanda social. En Guantánamo, donde los eventos climáticos han dejado una huella profunda en la infraestructura habitacional, el acero reutilizado se convierte en una opción concreta para garantizar, con seguridad una vivienda digna y resistente.





