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anirLa creatividad en Cuba no es solo un recurso cultural, es un activo económico y una herramienta de soberanía. En la primera línea de la batalla por la eficiencia y la sustitución de importaciones se encuentra la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), que cumple cinco décadas canalizando el ingenio popular hacia soluciones concretas. Sin embargo, el camino del innovador está plagado tanto de satisfacciones como de obstáculos.

En Guantánamo, Yanisleidis Acosta Navarro lidera esta lucha desde la Dirección provincial de la ANIR.

Con la claridad de quien conoce el valor de un tornillo fabricado in situ o de una fórmula alimentaria alternativa hace un balance “sin rodeos” del 2025.

“Las inventivas puestas en práctica durante el 2025, en Guantánamo ahorraron al país más de 72 millones de pesos, con la sustitución de importaciones, la fabricación de piezas de repuesto y el alargamiento de la vida útil de equipos de fábricas e industrias, en función de apoyar a la economía nacional.

“Aun así, los resultados no fueron muy buenos. De las 92 entidades con actividad innovadora en la provincia, 73 no cumplieron. Solo 19 reconocen el trabajo de sus innovadores, a pesar de lo que aportan y ahorran al país en la situación actual. No obstante, hubo logros: 58 innovadores alcanzaron la Condición 8 de Octubre y otros 50 la Trinchera de Acero.

También destacan centros como el Hospital General Docente Agostinho Neto, en Electromedicina, el sector alimentario, la Cervecería Guantánamo y la Empresa de Bebidas y Refrescos”, relata Acosta Navarro.

¿Hubo avances en sectores clave?

Sí, principalmente en Salud, con innovaciones para suplir insumos médicos en laboratorios y salones de operación. En el sector alimentario, ante la escasez de harina, se crearon alternativas como la harina de yuca, boniato y calabaza para sostener la producción de pan, dulces y otros alimentos.

En el sector agropecuario hay muchas innovaciones, pero la administración aún no las reconoce con la estimulación necesaria. Hago un llamado a los directivos para que valoren como merecen a esos trabajadores. En Transporte, aunque queda camino por recorrer, hubo avances con la implementación de microbuses en zonas rurales y mejoras en el parque de guaguas arrendadas.

¿Cuál fue el mayor reto en 2025?

El proceso de conferencias, desde la base hasta el nivel provincial, donde se debatió profundamente sobre la falta de reconocimiento y estimulación a los innovadores, así como la necesidad de financiamiento para sus proyectos. Fue un reto crucial, y de ahí surgieron muchos planteamientos que seguimos atendiendo.

¿Cómo planean ampliar la colaboración con otras instituciones en 2026?

Retomaremos la exposición Soluciones Cuba, un espacio clave para el encadenamiento productivo entre entidades. También trabajamos con la Universidad de Guantánamo en eventos como Guantánamo Innova, donde los innovadores han logrado conectar con otros sectores. Las innovaciones, tras dos años, pasan a ser propiedad de la entidad y pueden comercializarse, lo que fomenta la colaboración.

¿Cuáles son las metas para este año?

Tenemos varios compromisos: reducir al máximo las trabas burocráticas que retrasan el reconocimiento y la remuneración de las innovaciones, incentivar la actividad innovadora en el sector no estatal y fortalecer la incorporación de nuevos miembros.

Hoy más que nunca hay que destacar el papel de los innovadores. Frente al bloqueo y las dificultades son ellos quienes encuentran soluciones a los problemas diarios en los centros de trabajo.

Como decía el Che: “En cada puesto de trabajo hay una innovación esperando que el trabajador se dé cuenta de ello”. Los administrativos deben entenderlo y facilitar ese proceso. Gracias a esos hombres y mujeres, el país sigue adelante. La ANIR no se doblegará y seguiremos trabajando, en cada puesto, frente a cada desafío.