Cuando Manuel Ramírez Pérez levantó la mano en la reciente asamblea del sindicato de transporte para ratificar su disposición de contribuir con el traslado de pasajeros y carga para la industria alimentaria, no fue un gesto vacío, de hecho, ya lo había puesto en práctica.
El transportista de triciclo desde hace un año, comentó que el servicio lo prestó en varias ocasiones: “he participado voluntariamente en la celebración de 15 colectivos que se organizaron en una ocasión, además de otras actividades convocadas por los compañeros de transporte; ahora veo que los trámites de legalización pretenden ser más rápidos y eso es importante”, nada frena su disposición: “siempre estoy listo para echar pa’lante y ayudar en todo lo posible”.
Actualmente Manuel está vinculado a la distribución del pan de la canasta básica, le asignaron la zona del 4 norte, en la ciudad de Guantánamo, aunque también lo hizo en el barrio de Isleta, y en Ahogados y el 11 Sur; a veces trabaja en la madrugada, otras al caer la tarde.
Si algo tiene claro, es que lo fundamental es llevar el pan a la población.
“¿Quién lo va a trasladar, si no somos nosotros? Tenemos que contribuir sin pensar solo en el dinero, sino en la necesidad de resolver el problema, somos revolucionarios, cubanos y nos toca apoyarnos en todo lo que sea necesario, hoy 'tiramos' pan, pero si mañana hay que coger fusiles y transportar gente con ellos, también lo hacemos, por la defensa de nuestro país”, enfatizó.
Sabe que más adelante podría tocarle trasladar harina hacia la panadería, pues la camioneta que lo hace actualmente tiene poco combustible, según le explicó el administrador, "esa tarea es más dura por la lejanía y el peso de los sacos, tal vez se necesiten dos o tres viajes para satisfacer la demanda de la unidad”, comenta.
Guillermo Lambert piensa igual, sabe que el pan no puede faltar ni un día y que el aporte de los transportistas es vital.
Él es uno de los 25 que, con sus triciclos, movieron pasajeros gratis el pasado lunes en un “viaje simbólico” desde la zona de El Bosque, frente a la Culinaria, hasta el hospital de la ciudad, una acción que las personas aplaudieron en las calles.
“A partir de ahí nos ajustamos a los precios establecidos, el día que el gobierno nos necesite para transportar carga, también podemos hacerlo, porque matemáticamente podemos mover varias toneladas y abastecer no solo la panadería, sino también la bodega”.
“Hemos salido de otras situaciones y de esta lo haremos también, ese es el primer principio revolucionario”, las tarifas aprobadas por el Consejo de Administración -50 pesos en la ciudad y precios asequibles en municipios aledaños- buscan justamente eso: ayudar sin lucro desmedido.
No obstante, Lambert reflexiona sobre la posibilidad de que el actual panorama se extienda, "por la situación política internacional en América Latina y el mundo, y la presión que enfrentamos con el combustible, quizás nos tome un largo tiempo realizando estas funciones", señala.
Y subraya que así será, porque ese es el espíritu patriótico de los dueños de triciclos eléctricos: dispuestos a ponerse al servicio del pueblo, seguir la lucha y resistir el momento histórico, "porque hay que tener conciencia del momento concreto que vive el país; ese es nuestro aporte, sencillito”, concluye.