Hay bullicio. Hay camiones en movimiento, aunque, muchos más, parados en el amplio claro desde donde, en varios contenedores, se dirige el ajetreo constructivo del parque solar fotovoltaico El Algarrobo, una explanada de 22.9 hectáreas de la localidad de Paraguay, a unos 10 kilómetros al este de la ciudad de Guantánamo.

Hay, simplemente, vida: una respiración acompasada y convulsa que dibuja con trazo fino las urgencias y prioridades del país desde que el bloqueo petrolero impuesto por Donald Trump redujo aún más posibilidades de importar combustibles.

Incluso así, el carburante llega de a poco y se gasta a cuentagotas, moviendo las “fichas” para que, al cierre de febrero, se incorporen al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) las primeras cuatro explanadas con una potencia de 12.4 megawatts pico, de los 21.8 MW que debe entregar el parque cuando esté concluido, con sus siete explanadas, 16 mil 380 pilarotes, mil 638 mesas y 42 mil 588 paneles.

2parque fRafaela, especialista principal del parque fotovoltaico El Algarrobo, precisa que se suman a la inversión los futuros operadores del parque, en varias actividades, incluido el control de la calidad.“Es lo previsto -asegura Rafaela Sevillano Andrés, especialista principal del parque solar fotovoltaico (PSF), y añade que “para ello, concentramos recursos y esfuerzos en el montaje de mesas, paneles y, por supuesto, la instalación eléctrica que permitirá el enlace seguro al SEN”.

Cero juegos en los parques

1parque fLos parques de 21,8 MW como El Algarrobo, donde hoy se apura el montaje de paneles, se estima que aporten una generación anual de 35 000 megawatt/h.La brújula, en El Algarrobo, está clara: terminar las primeras explanadas, donde ya se habían montado 883 mesas y 13 mil 494 paneles -de un total de 936 de las primeras y 24 mil 336 de los segundos en esta primera etapa; y trabajar en los inversores y las redes eléctricas, que incluye zanjeo, tirado de cables, conexiones, protección...

El movimiento se siente. Sevillano Andrés estima que hoy, a mediados de febrero, hay alrededor de 500 hombres y mujeres de varias entidades, incluidos los inversionistas de la Empresa Eléctrica y el constructor principal, la Brigada No.3 de Vivienda del Ministerio de la Construcción.

“La prioridad, acuña, es total. Tenemos obreros de varios contingentes del Micons: la brigadaa de Baracoa, de la Planta de Asfalto, de la Escuela de la Construcción; los Grupos de Montaña, y empresas como CEDAI, Copextel, Geysel y ATI”.

Y se nota. En los últimos días, hay más de 30 brigadas solo para el montaje de mesas y paneles. El ritmo de la ejecución solo baja cuando se atrasa la transportación de las partes, piezas y tornillería.

“En una jornada, estamos montando tres mesas, en dependencia de si hay paneles suficientes para continuar. Lo más complejo es alinearlos, y atornillar, lo más pesado”, reconocen Edy, Yan Carlos y Danel, un trío de jóvenes contratados hace un mes, atraídos por los altos salarios de la actividad.

Con los paneles de 530 Watts puestos, con un ángulo de inclinación de 15 grados y dispuestos al sur, entra la tropa del ingeniero Alfredo Pérez Limonta, al frente de la brigada de Copextel encargada del cableado de estos, la fibra óptica y los cables de alta tensión, “un trabajo de precisión y mucho cuidado, donde todo es difícil”.

Lo hecho, hasta ahora, tiene muchos nombres e historias, pero se resume en un cronograma de ejecución general del 54 por ciento, y en la obra civil -que incluye algunas de las rutas más críticas de la etapa- a un 73 por ciento.

Ese avance incluye el cercado perimetral, las llamadas “garitas” y las bases de todos los inversores; y permitirá mover las prioridades de los próximos meses a la perforación y cimentación de los pilarotes faltantes, incluidos los “contra vientos o contra huracanes”, el montaje de las mesas y paneles, el trabajo en los otros tres inversores y la electricidad.

“Todo, asegura Osvaldo Cautín Téllez, ejecutor principal del parque y jefe de producción de la Brigada No.3 del Micons, dependerá del combustible”, y eso los obliga a pensar en tiempo presente y priorizar la entrada de los cuatro inversores previstos para cierre de mes y, en caso de algún contratiempo, a inicios del próximo.

3parque fLa perforación para pilarotes, con una brigada de CUBIZA, es de las principales actividades en el parque San Pedro 2, uno de los dos primeros que aportarán acumulación en Guantánamo.Mientras avanza El Algarrobo, al noroeste de la ciudad de Guantánamo, en el kilómetro uno y medio, se montan las primeras mesas del parque solar San Pedro 2 sobre un terreno de 13,6 hectáreas de leves ondulaciones donde, ahora mismo, también se hace movimiento de tierra, perforación y fundición de pilarotes, montaje de cerca y luminarias…

La inversión, explica el ingeniero Roelmi Guilarte Carcassés, especialista principal del parque, tendrá una potencia instalada de 10 MW -con 696 mesas y 18 mil 96 paneles de 565 Watts y, como novedad, 2 MW de acumulación eléctrica en baterías.

A pie de obra, suman unos 150 hombres entre los obreros de la Constructora Militar, operadores de CUBIZA afanados en la perforación de pilarotes y una pequeña brigada de trabajadores por cuenta propia que tiene, a su cargo, el cercado, las luminarias y otros trabajos eléctricos cuando el PSF avance.

“Este parque, aclara Guilarte Carcassés, junto a El Peral -al este de la ciudad, con 5 MW pico y 1 MW de acumulación, también en ejecución- integra el conocido como programa de los 120 MW, un donativo de la República Popular China que desde el año pasado prevé PSF, por lo general, de 5 MW, y parte de ellos con acumulación”. No es un dato menor. La acumulación, si bien pequeña, permite aportar energía en horas sin radiación solar y, en caso de aislamiento del SEN, alimentar algún circuito muy priorizado y apoyar el arranque de los motores de la generación distribuida.

Moviendo fichas

Las cuentas, desde hace meses, no dan y Joaquín Díaz Cantillo, director de la Empresa Eléctrica provincial, lo sabe tanto como que, independientemente de respuestas y explicaciones, nada que no sea una luz encendida lo suficiente puede satisfacer las necesidades de la población.

Pero, incluso así, explica. Me dice, por ejemplo, que el consumo real diario de estos días es apenas la mitad de la demanda de la provincia en tiempos normales y toma, como ejemplo, el 10 de febrero, cuando se consumieron 632 MWh, de los cuales 127 se generaron en PSF y 12, en las cuatro minihidroeléctricas conectadas al SEN.

Lo producido localmente, “mientras no entre combustible para la generación en los grupos de diesel y fuel oil, ni siquiera cubre los circuitos priorizados” que incluyen razones de defensa, los hospitales y, en el caso de la ciudad de Guantánamo, dos niños con condiciones graves de salud que requieren soporte vital”.

Ante este panorama, los nueve PSF aportan, pero los cálculos no son de 1+1. La generación de un parque de 21,8 MW como Subestación, incluso en las horas de mayor radiación solar (de 10 am a 3 pm), promedia unos 16,5 MW, y debe equilibrarse con la generación base.

El resultado, largos apagones que han superado las 24 horas en algunos circuitos. Ante este panorama, la apuesta está en las energías renovables. Y no es cosa nueva.

El primer PSF de la provincia, aclara Díaz Cantillo, “sincronizó en 2013, y en la década siguiente, llegamos a ocho en Guantánamo, Maisí, San Antonio del Sur y Niceto Pérez con una potencia de 15,6 MW pico. Con Subestación, que entró al SEN en septiembre pasado, esa cifra creció a 37.38 MW”.

Durante ese tiempo, se iniciaron las investigaciones que siguen hasta hoy para cuatro parques eólicos en las cercanías de la Punta de Maisí con potencia de 174 MW, y desde el 2015 el proyecto constructivo de cerca de 300 millones de dólares integra la cartera de oportunidades para la inversión extranjera.

Esa visión, contenida en el Programa de Cambio de la Matriz Energética, impulsó el estudio de terrenos y sus enlaces con subestaciones que alcanzan para 100 MW por fuentes renovables; y con apoyo de donativos, convirtió la energía solar en la principal alternativa para las más de 4 mil 300 viviendas aisladas del SEN, algunas de las cuales integran las 65 comunidades con grupos electrógenos y otras son abastecidas por una treintena de minihidroeléctricas.

Hoy, las más grandes inversiones de la provincia, y casi las únicas activas, son los parques solares fotovoltaicos. “Para el 2026, se debe incorporar una potencia de 39.16 MW, sumando los tres donde ya se trabaja: El Algarrobo, San Pedro 2 y El Peral, cuyos recursos están aquí; el de Jesús Lores de Imías, y dos de 8 kW en La Escondida y Yacabo Arriba”, dice.

Se instalan, y es noticia en redes, los primeros de los 490 módulos fotovoltaicos de 2 kW donados por China de los cuales 120 irán a casas de abuelos, hogares de ancianos, policlínicos, hogares maternos, funerarias, sucursales bancarias, oficinas comerciales de la OBE y centros de comunicaciones.

Los 365 restantes se instalarán -como medio básico- en las viviendas aisladas del SEN e identificadas como cero volt en los censos avalados por los gobiernos municipales. “Esto, aclara, es una primera etapa. Más adelante, se instalarán otros en comunidades con grupos electrógenos y se responderá a los equipos dañados”.

En medio de todo, ha sido noticia la colocación de 15 estaciones de carga portátiles y paneles solares en casas de niños guantanameros con enfermedades graves un programa que, según anunció el presidente a inicios de febrero, ampliará sus beneficiarios en lo que va de año.

Se trabaja, a fin de cuentas, con los brazos y las mentes ocupadas en este presente -duro, complejo para todos- pero con la mente fundamentalmente en el futuro, incluso si mejora la generación base.

Díaz Cantillo lo tiene claro: “Más allá de la coyuntura, cada inversión en energía renovable -las que conocemos y otras casi a punto, todavía bajo las mangas- es independencia, redes robustas, posibilidad de maniobra. Esa es la cuestión”.

La luz, literalmente y a pesar de todo, después del túnel.

 

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