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fama eLa historia de La Fama está ligada a la visión de dos hombres: el soñador y el creador. La soñó el arquitecto guantanamero José Lecticio Salcines, quien tuvo la idea de coronar su casa (el actual Palacio Salcines) con una figura majestuosa, y la creó el escultor italiano Américo J. Chini, radicado en La Habana, a quien Salcines encargó esculpir la obra en 1919, y fue situada la escultura en 1922 en la cúpula de la edificación.

Una curiosidad interesante es su posible inspiración. Aunque algunas fuentes mencionan que pudo estar basada en la Fuente de La Fama de Segovia, otras, más detalladas, señalan que Chini se inspiró en la Fuente de La Fama (1883) de Valladolid, en España.

La Fama no fue una elección al azar. Su significado y sus rasgos físicos la hacen única:

En la mitología griega, La Fama es la mensajera de Zeus. Es la figura alada que propaga por el mundo las buenas y las malas noticias, los rumores y los hechos grandiosos. Es, por tanto, la “eterna mensajera” de lo que ocurre en la ciudad.

Es una estatua femenina de estilo neoclásico. Viste una clásica túnica griega y, en sus manos, sostiene un largo y silente cornetín o trompeta, listo para anunciar las nuevas.

A diferencia de otras representaciones similares, La Fama guantanamera no tiene alas, lo que la hace terrenal pero no por ello menos ideal, como la describió el poeta Regino Boti.

Creada a golpe de cincel

en la propia eminencia y bajo el sol,

vuelas sin tener alas, porque

-aunque terrena- eres lo ideal.

Grácil, ingrávida, serena,

tu helénica euritmia redime

de venal mercantilismo

pregonando su gesta

a mi aldea natal.

El símbolo de la ciudad

Cada año, en la sesión solemne del primero de diciembre (fecha en que se conmemora el aniversario del otorgamiento del título de Villa a la ciudad), se entrega una réplica de La Fama a personalidades e instituciones que han contribuido de manera relevante al desarrollo del territorio.

Entre los receptores se cuenta el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 26 de julio de 1995. También la han recibido los Cinco Héroes (Gerardo, Fernando, Antonio, Ramón y René) y el comandante Julio Camacho Aguilera, entre otros.