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Un HeroesDe apariencia gallega y buen trato, el doctor Leonardo Fernández Fernández forjó su historia a través de circunstancias adversas y complejas que no doblegaron su carácter ni la viveza de unos ojos que parecen ignoran el paso del tiempo. A sí mismo se considera un aventurero y es esa idea la que lo hace levantarse cada día para enfrentar la vida, no como un reto, sino como un viaje de permanente aprendizaje.

Estuvo en el Himalaya llevando salud a los necesitados, también en Haití después del destructor terremoto de 2010. Palpó el terror del ébola en África y de la COVID-19 en Italia. Enfrentó todos estos peligros y salió victorioso. Su compromiso con la profesión lo llevó a improvisar un catéter en la selva y a desarrollar un ojo clínico que poco envidia a la más actualizada de las tecnologías.

“Mi primera misión internacionalista fue en Nicaragua” -recuerda el galeno-. “Allí conocí comandantes guerrilleros de 15 y 16 años, soldados del frente de 12 y 14 años combatiendo. Cuando supieron que era cubano, se me acercaban y me hablaban de nuestra Revolución, me preguntaban por Fidel, Raúl, Almeida… Dominaban la historia de Cuba más que yo.

“Ver la admiración que tenían y con el amor que hablaban de nuestro país impulsaron mi madurez y consagración ideológica”, afirma.

El doctor Leonardo Fernández Fernández es especialista en Medicina Interna, Clínico, especialista en segundo grado en Cuidados Intensivos y Reanimación, posee un Máster en Emergencia Médica y Cuidados Intensivos. Además, tiene un Diplomado en Administración de Salud y un Diplomado en Docencia de Medicina Superior.

Ha sido reconocido con la Medalla Lázaro Peña, la Distinción Manuel "Piti" Fajardo, la Orden Carlos J. Finlay y la Fama de la Ciudad de Guantánamo. Además, de El Cemí de la provincia y el Orgullo guantanamero, entre otras distinciones… a todas las cuales suma ahora el Título Honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

Es modelo de profesional a seguir, de esos que reafirman el valor de la salud pública cubana como potencia mundial.

“A pesar de nuestras carencias, tenemos personal calificado, excelentes científicos, médicos consagrados a la profesión. Gente que no pierde, ante todo, la comunicación con los pacientes, ese humanismo es nuestra mayor garantía de calidad”, concluyó Fernández Fernández.