
La necesidad de fortalecer la organización, ampliar los públicos y repensar los formatos de participación centró los debates de Lavando a Mano, espacio de reflexión y crítica promovido por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Guantánamo.
El encuentro reunió a escritores, investigadores, promotores culturales y representantes de instituciones vinculadas a la organización de la Jornada Regino E. Boti, el evento literario más importante del territorio, con el propósito de evaluar sus resultados y proyectar futuras transformaciones.
Entre los temas abordados sobresalió el funcionamiento del comité organizador del evento, considerado por varios participantes como una de las áreas que requiere perfeccionamiento para garantizar una mayor articulación entre las instituciones involucradas y una planificación más efectiva de las actividades.
Los asistentes coincidieron además en la conveniencia de valorar el retorno de la Jornada a su fecha tradicional de celebración en el mes de febrero, etapa históricamente asociada al evento y que permitiría una mejor inserción dentro del calendario cultural de la provincia.
Otro de los asuntos analizados estuvo relacionado con la gestión de públicos, aspecto señalado como uno de los principales desafíos de la cita literaria. En ese sentido, se insistió en la necesidad de diseñar estrategias que favorezcan una participación más amplia y diversa, teniendo en cuenta la heterogeneidad de los sectores sociales a los que se dirige la programación.
Las intervenciones también defendieron la importancia de fortalecer los vínculos con otras provincias y elevar el rigor en los mecanismos de convocatoria y selección de invitados, con el objetivo de enriquecer los intercambios intelectuales y ampliar el alcance del evento.
Durante el debate se destacó igualmente la necesidad de reforzar la presencia de la historia y la cultura local dentro de las acciones de la Jornada, especialmente mediante iniciativas dirigidas a centros educacionales que permitan acercar el legado de Regino E. Boti y otros referentes culturales a las nuevas generaciones.
Los participantes coincidieron en que la permanencia de un evento cultural depende en buena medida de su capacidad para transformarse y responder a las circunstancias cambiantes del contexto social y cultural sin renunciar a sus esencias fundacionales.