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Osiris ArandaAranda Creach: “La graduación 46 de UG es un hito de calidad, pertinencia social y protagonismo juvenil en tiempos difíciles”.

En la plaza 24 de febrero de la urbe del Guaso, aún se escuchaba el bullicio de familiares y graduados cuando la doctora en Ciencias Osiris Aranda Creach, rectora de la Universidad de Guantánamo, atendía a la prensa. Concluido el acto central, la emoción persistía en el ambiente y la académica relataba con la autoridad de quien ha visto crecer esta institución desde sus cimientos.

“La graduación número 46 de esta Alta Casa de Estudios tiene para nosotros un significado muy especial”, comienza Aranda Creach. “Recordemos que la fundación de la Universidad de Guantánamo data de 1980, con la creación del Instituto Superior Pedagógico. Desde entonces, como institución independiente y universitaria, hemos graduado más de sesenta mil profesionales”.

Este año, asegura, el número no es lo único trascendente. “En esta ocasión graduamos a mil 435 estudiantes, pero con una peculiaridad: por primera vez, en Guantánamo, titulamos a jóvenes de la provincia que cursaron estudios en otras universidades del país, como la de Ciencias Informáticas, la de Granma, la de Oriente y, por supuesto, los nuestros”, explica con legítimo orgullo.

La Rectora hace una pausa y subraya que el curso 2025-2026 resultó especialmente fructífero en términos de calidad académica. “Acreditamos varias carreras, maestrías y especialidades. Abrimos nuevas figuras de posgrado, como la especialidad en Educación Artística, y recuperamos nuestra maestría en Dirección. No es solo graduar, es graduar bien”, sentencia.

Pero más allá de cifras y certificaciones, Aranda Creach pone el acento en el protagonismo de esta generación. “Esta hornada de jóvenes fue la que impulsó el post congreso del décimo congreso de la UJC.

“También participó en intensas jornadas de recuperación tras eventos meteorológicos como los huracanes Óscar y Melissa, y estuvieron presentes en los centros de evacuación, sirviendo al progreso de muchísimas personas que este año han decidido estudiar en nuestra universidad”, relata, con un tono que amalgama admiración y gratitud.

Uno de los instantes más emotivos de su intervención ocurre cuando alude al reconocimiento otorgado a la Universidad de Guantánamo por la Asamblea Municipal del Poder Popular: la entrega de la estatuilla de la Fama, símbolo de la ciudad.

“La Fama es un orgullo para la UG, es el premio al impacto que hemos generado en las comunidades, en la atención a familias en situación de vulnerabilidad y en la vinculación de proyectos de investigación y socioculturales con esos territorios. Para nosotros, tiene un valor inmenso”, afirma.

La Rectora destaca, además, la celebración de la primera convención internacional de la universidad, con una participación notable de ponentes extranjeros y nacionales, así como el ingreso de nuevos estudiantes a los programas de doctorado. “En las condiciones que atravesamos, haber logrado esa convocatoria nos compromete todavía más”, dice.

En medio de un contexto complejo, Aranda Creach no esquiva las dificultades, pero prefiere resaltar la capacidad de respuesta. “La universidad ha podido desconcentrar a sus estudiantes y llevar a los centros universitarios municipales esa continuidad de estudios, sin perder la atención a los jóvenes.

“Hemos graduado en estas circunstancias a más de mil 400 jóvenes, de ellos 231 con Título de Oro y 64 con Premios al Mérito Científico. Eso evidencia la calidad de los procesos formativos y la superación de nuestro personal docente”, explica con satisfacción.

Antes de cerrar, no olvida a los actores que hacen posible este sueño colectivo. Agradece a las autoridades del Partido y del Gobierno por su acompañamiento; a las instituciones, organismos, familias y compañeros; a los profesores fundadores que aún transitan los pasillos; y a quienes hoy conducen los procesos de formación y superación.

Pero hay un agradecimiento que pronuncia con especial énfasis: “A los estudiantes, porque sin ellos, que son la razón de nuestra existencia, no sería posible la educación superior constante”.

Entonces, la mirada se vuelve hacia el futuro. Aranda Creach reflexiona sobre el impacto que estos nuevos profesionales tendrán en el devenir de Guantánamo y de Cuba.

“Cada uno de estos jóvenes será un maestro que formará a las próximas generaciones, un ingeniero que contribuirá a la infraestructura local, un científico que aportará desde la investigación a la solución de problemas concretos”, subraya.

“La provincia necesita de su talento, de su compromiso y de su mirada fresca. Y el país, en estos momentos de desafíos, requiere precisamente de eso: de jóvenes formados con rigor, con sentido de pertenencia y con la convicción de que pueden transformar su entorno”.

La Rectora insiste en que la universidad no forma profesionales aislados, sino ciudadanos integrales. “Nuestros egresados llevan consigo los conocimientos técnicos, pero también los valores que hemos cultivado durante años: solidaridad, responsabilidad, amor por lo nuestro. Eso es lo que realmente marca la diferencia.

“Un título no es un fin, es un punto de partida. Y estos jóvenes parten hoy con la misión de poner su inteligencia y su corazón al servicio del desarrollo territorial y nacional”, afirma con vehemencia.

Recuerda, además, que este año se celebra el cincuenta aniversario del Ministerio de Educación Superior, y aprovecha para extender su gratitud: “Quiero agradecer especialmente a todas las personas que han confiado en que es posible desarrollar, en tiempos difíciles —y siempre lo han sido en las condiciones que nos han tocado vivir—, el proceso de formación en la Universidad de Guantánamo. Esta es su casa, que crece entre todos”.