En su primer día de verano, los niños que concurrieron al parque Elpidio Valdés disfrutaron de actuaciones artísticas.El verano comenzó y las puertas del Parque de Diversiones Elpidio Valdés abrieron antes de que concluyeran las obras de recuperación. Bastaron pocos minutos de recorrido para comprender que esta no era una inauguración en el sentido estricto de la palabra. Es, más bien, el inicio visible de un proceso que aún está lejos de concluir.
Los juegos mecánicos más emblemáticos permanecen en distintas fases de reparación. Algunas áreas de descanso todavía esperan por rehabilitación, parte del saneamiento continúa inconcluso y varios equipos lucen una nueva capa de pintura, aunque aún no recuperan plenamente su funcionamiento. Por ahora, el protagonismo recae en las pocas áreas recreativas no mecánicas y en los espacios que ya lograron acondicionarse.
La escena resume el estado en que llegó uno de los principales espacios de recreación para niños y familias guantanameras después de años de deterioro.
Aunque pueden verse algunos cambios, todavía hay trabajo por hacer.
Para un inicio de verano está más o menos, comenta una visitante mientras observa a los niños utilizar las pocas atracciones disponibles. Otros agradecen que el parque vuelva a abrir, aunque reconocen que todavía queda mucho trabajo por delante.
Una percepción que coincide con la explicación ofrecida por quienes hoy asumen la recuperación de la instalación.
Un proyecto concebido por etapas
César y Robin Megret Pelegrín, administradores de las empresas encargadas de la recuperación del parque.
Las mipymes NavLino SRL y Villa Alba asumieron hace menos de un mes la rehabilitación del parque. Según explicaron sus directivos, el cronograma fue diseñado en cuatro etapas sucesivas, cada una con una duración estimada de mes y medio.
La primera, actualmente en ejecución, concentra las labores menos visibles, pero imprescindibles: higienización general, recuperación inicial del sistema eléctrico, albañilería, carpintería, jardinería, reparación de la cafetería y restauración de varios equipos emblemáticos como el Avión Torre, el Avión Caza, los Barquitos, las Sillitas Aéreas, las Bicicletas Aéreas y la pista de bicicletas.
Las siguientes fases incorporarán nuevos servicios gastronómicos, iluminación total, parqueos, áreas de picnic y nuevas atracciones, entre ellas una tirolesa, un toro mecánico y otras opciones recreativas.
Queremos hacerlo bien. Primero hay que recuperar la infraestructura existente y luego incorporar nuevas atracciones, explica César Lino Megret Pelegrín, administrador general de NavLino SRL.
Recuperar primero, inaugurar después
Aunque mediante canales institucionales se anunció una apertura parcial para el 28 de junio, las condiciones estructurales y de servicio todavía distaban de ser las ideales.
Los responsables de la obra explicaron que la decisión respondió al interés de respaldar el inicio del verano, aun cuando consideraban que el tiempo de ejecución —poco más de veinte días— no permitía mostrar el alcance real del proyecto.
Si el objetivo era ofrecer a las familias un espacio para el disfrute, otros escenarios del municipio, como el parque La Edad de Oro, presentaban mejores condiciones para asumir esa función. La apertura del Parque Elpidio Valdés terminó interrumpiendo parte de las labores previstas.
Son pocas las ofertas, por ahora, pero la familia guantanamera agradece el espacio creado para el disfrute, como la navegación fluvial.La meta inmediata consiste en concluir la recuperación de las principales atracciones mecánicas para mediados de julio, siempre que continúe llegando el equipamiento previsto y culminen varias acciones técnicas aún pendientes.
Entre ellas sobresale la terminación del sistema eléctrico, considerado uno de los principales desafíos del proyecto. De acuerdo con Robin Megret Pelegrín, representante de Villa Alba, la aspiración es que el parque alcance en el futuro una mayor autonomía energética mediante soluciones basadas en energía solar.
La recuperación tampoco escapa a las limitaciones que hoy enfrentan numerosos proyectos constructivos en Cuba. Uno de los factores que incrementa los costos es la logística para garantizar combustible. Parte del abastecimiento debe gestionarse fuera de la provincia, lo que aumenta los gastos de transporte, ralentiza la ejecución y termina incidiendo en los costos futuros de operación.
A ello se suman los tiempos de adquisición de materiales, el montaje de equipos y la recuperación de infraestructuras que llevaban años sin recibir inversiones significativas.
Otro detalle refleja las dificultades del entorno económico. Debido a trámites administrativos aún pendientes de una de las empresas involucradas, algunos servicios continúan operando únicamente mediante efectivo, sin posibilidad temporal de aceptar pagos electrónicos.
El contrato contempla preservar el carácter público del parque y, al mismo tiempo, proteger la inversión realizada. Según explicaron los responsables del proyecto, Villa Alba asumiría la administración de la instalación, mientras otras áreas, como la cafetería principal y el anfiteatro, continuarían vinculadas a entidades estatales.
La rehabilitación del Parque Elpidio Valdés cuenta una historia mucho mayor que la de una simple restauración. Durante años este espacio permaneció deteriorándose sin que lograra ejecutarse una recuperación integral. Hoy son dos empresas privadas las que impulsan esa transformación, por ahora modestas, pero visibles, muestran que el parque comienza a dejar atrás años de abandono.
La verdadera evaluación llegará cuando concluyan las distintas etapas previstas y el Parque Elpidio Valdés pueda funcionar con la mayoría de sus servicios. Mientras tanto, la apertura de este verano, aunque prematura, constituye apenas el primer paso de una obra que busca devolver a varias generaciones de guantanameros uno de sus espacios más entrañables.