Los sismos no avisan. Por eso, tener claro cómo actuar antes, durante y después puede marcar la diferencia entre el pánico y la prevención efectiva.
Aunque vivamos en zona de alta o baja actividad sísmica, la incertidumbre nunca desaparece del todo. Lo que sí podemos controlar es nuestra preparación: conocer las rutas de evacuación, identificar zonas seguras y armar una mochila de emergencia son pasos pequeños que salvan vidas.
Por eso hemos diseñado una guía práctica, visual y fácil de aplicar paso a paso.
Descárgala, imprímela o compártela con familiares, compañeros de trabajo o vecinos. La preparación es un acto colectivo.
No esperes a escuchar la alerta sísmica para pensar en qué hacer. Ten siempre a mano esta información. Porque estar prevenidos no es temer, es protegernos.




