Vandalismo, no tiene otro calificativo el muy peligroso atentado contra las señales del tránsito.
Pululan los hechos y los malhechores no pueden tildarse como indisciplinados sociales, son criminales en potencia, pues tras la ausencia de estos reguladores de la circulación vial por robarse las vigas U que la sostienen, puede sobrevenir un accidente de incalculables consecuencias.
A manera de ejemplo: desapareció el Pare de Aguilera y Luz Caballero y hace muy poco un camión cruzó “a millón” la última arteria, preferencial y muy circulada por ciclistas, ciclomotores y motorinas. Peligro mortal, por suerte no transitaba ninguno.



