Hace 65 año, mujeres y hombres que eran tanto o más jóvenes que todos los que hoy llenamos estas calles, posiblemente muchas abuelas, abuelo, madres o padres de algunos de nosotros se reunieron aquí, para escribir un capítulo realmente épico del mundo contemporáneo.
Ese día cambió la historia y no solo para Cuba. Con una invasión al borde de nuestras costas sin certeza aun de por dónde desembarcarían, pero conscientes de que detrás de los invasores, estaba el respaldo total del poderoso Gobierno de los Estados Unidos, la voz del Comandante en jefe, Fidel Castro Ruz, casi rota, por el esfuerzo de horas de insomnio y tensión, se alzó por encima de la multitud que desbordaba esta esquina histórica, para declarar que éramos lo que seguimos siendo: ¡una Revolución Socialista, en las propias narices del imperio.
Esa declaración es trascendental en la historia de Cuba, al marcar el rumbo definitivo del proceso revolucionario, iniciado por el triunfo de 1959.
El pueblo cubano marchó de aquí para el combate y del combate a la victoria. Una nación pequeña y recién salida de la guerra le propinaría, en menos de 72 horas, la primera gran derrota del imperialismo en América.
Llegaría tan lejos esta Revolución de los humildes, con los humildes y para los humildes, que un niño limpiabotas en el capitalismo se convertiría en el primer cosmonauta de Latinoamérica. Que jóvenes de África y de todo el Tercer Mundo se harían profesionales en escuelas cubanas. Que compartiríamos la sangre y la suerte con los odiados y los vilipendiados de siempre. Y derrotamos el apartheid y el analfabetismo y a las enfermedades curables en otras partes del mundo a las que llevaríamos médicos y no bombas, maestros y no bombas. Eso es Socialismo.
Mientras otros privatizaron hasta los cementerios y los parques, creyendo ciegamente en el cuento del mercado como regente omnipotente de una riqueza que jamás se dio, este país levantó una obra monumental con la ciencia y el potencial laboral y científico humano formado en la Revolución y con el heroísmo y la resistencia creativa del pueblo cubano.
Y nuestro ejército de pueblo se fue sembrar y a construir, a demostrar, como dijo Raúl, ¡Sí se puede!, siempre se puede, y pudimos. ¡Eso es Socialismo!
Cada bomba silenciosa que cayó sobre los proyectos de desarrollo ha dejado una herida sobre la sociedad cubana, una muy dolorosa ha sido la migración de prometedores jóvenes, educados gratuitamente en nuestras escuelas y universidades, a los que el capitalismo les compra capacidad y talento en el que no invirtieron, mientras acusan a la sociedad que los formó, de no garantizarles lo que el mercado depredador les ofrece. La verdad sea dicha, ese potencial humano que impresiona y gana espacio y relevancia en cualquier país al que llega lo formó el socialismo. Solo el socialismo convirtió a los hijos de obreros y campesino en profesionales de primera línea.
Para esconder el carácter genocida y multidimensional del bloqueo de seis décadas, que asfixia a todo el pueblo y solo puede llamarse embargo en los papeles de quienes lo aplican, se ha construido una narrativa mentirosa y muy cínica, Cuba como Estado fallido.
También son visibles los errores propios en este proceso de construcción social, con características peculiares y muy cubanas en el que nos empeñamos a contracorriente sorteando infinitos obstáculos.
Pero mientras se mantenga el bloqueo como dogas apretado al cuello de la economía, nadie podrá negar, y lo repito, nadie podrá negar su culpa absoluta en dolor de las familias cubanas. El principal causante de nuestros problemas es el bloqueo genocida del Gobierno de Estados Unidos contra nuestro pueblo.
Contra todas las experiencias socialistas se han levantado brutales agresiones y bloqueos y aun así será imposible negar todo lo que aportaron en equilibrio y bienestar a la humanidad.
El Socialismo es la única garantía de justicia social, el único camino a la emancipación real de todas las personas y en nuestro caso ha sido y es, además, la posibilidad real de dar respuesta colectiva al castigo colectivo que se nos ha venido imponiendo en todos estos años.
Cuba no es un Estado fallido, Cuba es un Estado cercado, Cuba es un estado enfrentado a una agresión multidimensional, guerra económica, bloqueo recrudecido y bloqueo energético, Cuba es un Estado amenazado que no se rinde. Y a pesar de todo, y gracias al socialismo, cuba es un Estado que resiste, crea, y no lo duden, un Estado que vencerá.
Lo dejó dicho Fidel y cito: «En Girón se proclamó el carácter socialista de nuestra Revolución, en Girón prácticamente se forjó nuestro Partido», por eso consideramos el 16 de abril como fecha de fundación del Partido, el partido de la unidad, el partido de la nación cubana, el Partido de la organización y la conducción de los esfuerzos de todos hacia el bien de todos.
Son tantas las naciones y los procesos amenazados y agredidos a lo largo de estos años que, a pesar del derroche tecnológico, militar y mediático, que lanzan a diestra y siniestra, una ola de solidaridad con Cuba se sigue levantando, como evidencia del aislamiento de la política imperial, que busca rendirnos por asfixia.
Desde esta histórica tribuna, donde todavía resuenan las palabras de Fidel convocando al pueblo a buscar su sitio para el combate por venir, y donde hoy rendimos un merecido tributo y homenaje a los héroes y los mártires de aquel día en que la Patria vistió decidida el uniforme miliciano, convocamos a un movimiento nacional a internacional de solidaridad, que lleve a cada rincón del planeta la verdad de Cuba, el sufrimiento del pueblo por acciones del bloqueo, y guerra económicamente multidimensional, agravada por el bloqueo energético, lo que califica de genocidio por los niveles extremos de privaciones a los que estamos sometidos todas las cubanas y todos los cubanos.
Compatriotas, el momento es sumamente desafiante y nos convoca otra vez como en aquel 16 de abril de 1961 a estar listos para enfrentar serias amenazas, entre ellas, la agresión militar. No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y si fuera inevitable, ganarla.
Tenemos la fe en la victoria que nos inculcó Fidel, creemos en el diálogo y en poder extraordinario de la paz, para sostener la vida en el planeta. La historia del diferendo entre Cuba y Estados Unidos ha demostrado que es posible lograrlo. Es preciso pensar en todo lo que afectaría en vidas humanas a nuestros dos pueblos si se vieran arrastrados a una contienda sin sentido, sin lógica, para la cual no existen ni pretextos ni justificaciones, cuando hay tanto que podemos hacer juntos.
Al comandante en jefe Fidel Castro Ruz, cuyo centenario celebramos este 2026, rendimos el mayor homenaje en este 65 aniversario, de la gran epopeya. Fidel no solo dirigió la batalla de Playa Girón, ¡Fidel fue y es Girón! Fidel es esa convicción de que un pueblo unido puede derrotar a un imperio.
Resistir los embates de las invasiones cotidianas es la ética que escribimos hoy, el mejor legado a los caídos, a los que ofrendaron sus vidas en aquel abril de 1961 por la independencia y por el socialismo.
Mientras haya una mujer y un hombre dispuesto a dar la vida por la Revolución estaremos venciendo.
El carácter socialista de nuestra Revolución no es una frase del pasado, es el escudo del presente y la garantía del futuro. Girón es hoy es siempre. ¡Cuba no se rinde! ¡Aquí no se rinde nadie! Aquí lucharemos, aquí, como dice la canción, fuego vamos a dar.
Tomado de Granma




