Siembra, palabra de orden en San Antonio del Sur. Lucidio, en primer plano.
La naturaleza, a veces destructiva, pone nuevamente a prueba la “madera” de la que están hechos los productores de Valle de Caujerí, y por extensión los de todo el municipio de San Antonio del Sur, enfrascados en la realización de un plan de siembra emergente de cultivos varios para restañar con prontitud las afectaciones causadas, primero por las intensas lluvias de fines de septiembre y principios de octubre últimos, y seguidamente, sin apenas dar tregua, por el huracán Melissa.
Entre ambos fenómenos climatológicos los daños sumaron 1 560 hectáreas (ha), 800 de las cuales corresponden al primer evento y 760 al segundo. Sembradíos de plátano, yuca, boniato, malanga, frijol, maíz y tomate fueron arrasados o en el mejor de los casos estropeados.
De tomate, cultivo emblemático de Valle de Caujerí, con auge de siembra en estos meses, se afectaron 75 ha en desarrollo. No obstante quedaron en pie unas 70 ha que a decir de Diosmel Hernández López, delegado municipal de la Agricultura, garantizarán la existencia de la hortaliza en las ferias de fin de año.
Como no hay espacio para el reblandecimiento ni para las lamentaciones, queda entonces salir adelante, con la convicción de sembrar mucho más de lo dañado e incluso de lo previsto en el plan inicial correspondiente a la campaña de frío.
La recuperación, como es costumbre, comenzó con el acopio de la producción dañada factible para el consumo de la población. Ello permitió aprovechar decenas de toneladas de plátano, yuca y boniato, que fueron comercializadas en las ferias del municipio y la cabecera provincial, en mercados agropecuarios, placitas y en el consumo social.
Después vinieron los nuevos planes, la nueva estrategia de siembra, de donde emergió el compromiso del municipio de sembrar entre noviembre y diciembre 1 680 ha, que superan en más 450 ha las previstas en principio para ese bimestre de la campaña de frío.

Diosmel asegura que la siembra de cultivos de ciclo corto caracteriza al plan emergente
De acuerdo con Diosmel los cultivos principales en esta etapa son los de ciclo corto como boniato, calabaza, tomate, pepino, col, remolacha, zanahoria, berenjena, lechuga, acelga, habichuela, quimbombó y granos como el maíz y el frijol, de los cuales se afectaron más de 185 ha, sumados ambos.
Explicó que el plátano fue vapuleado tanto en el llano como en la montaña, con las pérdidas más significativas en el microjet de Yateritas, de ahí que las cosechas iniciales de este renglón deben estarse realizando hacia el mes de marzo.
El delegado de la Agricultura en San Antonio del Sur señaló que las limitaciones con el combustible han impedido avanzar más rápido en la preparación de tierra y las siembras, y que en la primera tarea resalta el empleo de bueyes.
Un aparte con el microjet de Yateritas
Al respecto Aricel Samón, director de la Unidad Empresarial de Base Microjet de Yateritas, afirmó que Melissa afectó de una manera u otra las 235 ha de plátano existentes y que como consecuencia de ello tendrán un déficit productivo estimado en 650 toneladas, las correspondientes a los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero.
Significó que una vez pasado el meteoro de inmediato los trabajadores se enfrascaron en recuperar la producción rescatable, para seguidamente acometer el arrope de las cepas, el deshoje y el deshije, excepto en un área que aún permanece inundada.
Aricel aseguró que se han restablecido algo más de 90 ha y ratificó que para marzo venidero deben hacer la primera cosecha post Melissa, con estimado de unas 140 toneladas.
“Como parte de la recuperación tenemos previsto renovar 60 ha de las plantaciones más viejas que sufrieron desraizamiento por el huracán y, probablemente, haya que renovar también algunas áreas de las que siguen inundadas”, comentó.
Los perjuicios de Melissa superaron a los de Oscar, pues el primer fenómeno derribó mayor número de plantaciones, inundó las áreas y las dejó encharcadas, opinó Aricel tras asegurar que el reciente huracán también arrasó con los sembradíos que tenían de frijol y tomate.
Protagonismo de los bueyes en la preparación de tierra en Valle de Caujerí
La respuesta campesina
Al campesino Lucidio Matos Nápoles lo interpelamos en plena faena de siembra de boniato, en su finca ubicada en el barrio Pozo Azul.
Este labriego constituye un paradigma entre quienes no se amilanan ni desploman ante las adversidades. Melissa le destruyó 3.5 ha sembradas de frijol, además de una parcela de maíz.
Pero ya se levanta con la misma fuerza del huracán: “Ahora mismo estoy sembrando boniato. Ya recuperé una ha de café averiada y de inmediato sembraré otros cultivos. La respuesta es no detenerse, levantarse y no lamentarse”, reflexiona.
De esa manera también piensa Delvis Lobaina Rodríguez, dueño de la finca La Delicia, en la comunidad El Tejar. Con él dialogamos brevemente mientras atendía su siembra de tomate. “Este sale antes de fin de año”, dice refiriéndose a la cosecha. “Es de la variedad Selecte, caracterizada por su buen rendimiento, tamaño grande, buena masa y alto brix”, afirma.
Delvis asegura que tendrá tomate para fin de año.
“Sembré esta parcela el 19 de octubre y tengo pronóstico de cosecha para el 25 de diciembre. Ese será mi aporte para el fin de año de los guantanameros”.
Omnipresente el semiprotegido de Macambo
Con un agradecimiento a la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), por su contribución decisiva a la recuperación del cultivo semiprotegido de Macambo, inició Guillermo Gude Gamboa, director de la Granja Urbana municipal, su intercambio con Venceremos.
“De la FAO recibimos la maya protectora, el sistema de riego, turbina, paneles fotovoltaicos, implementos como vagones, rastrillos, azadas, mochilas de fumigación y una variedad importante de semillas: lechuga, acelga, remolacha, zanahoria, pimiento y col”, relaciona Gude Gamboa.
Recuperación del semiprotegido de Macambo, con apoyo decisivo de la FAO.
En ocasión de la visita periodística, al mediodía del martes último, una brigada de la Empresa de Servicios Agropecuarios laboraba en la instalación de la maya protectora de los cultivos, con el compromiso de concluir la tarea ayer jueves. Para hacer efectivo lo pactado sus integrantes fueron hospedados en el municipio.
“Una vez techada la instalación vamos a darle un retoque al acondicionamiento de los canteros para el lunes iniciar las siembras de lechuga y acelga, que en menos de un mes estarán de cosecha y así poder contribuir con la feria de fin de año”, puntualizó Guillermo.
En su empeño de grandes siembras los productores de Valle de Caujerí y del llano de San Antonio del Sur, tienen a su favor la disponibilidad de agua. Las dos presas del municipio: Los Asientos y Pozo Azul retienen suficiente líquido para acometer con éxito la campaña de frío hasta su final el 28 de febrero y seguir adelante, sin contratiempos, con la de primavera.




