portada agroProducciones de la empresa fueron vendidas en la feria agropecuaria de fin de año en Maisí.A las empresas del sector agrícola jamás se les indicó que dejaran de producir alimentos, sin embargo, la tendencia de los últimos años, tal vez, incluso, de los últimos dos decenios, ha sido un distanciamiento creciente de esa responsabilidad.

Razones principales del alejamiento de ese encargo están en la dedicación prioritaria empresarial a la prestación de servicios a las formas de producción, en el acomodamiento que origina quitarse trabajo de encima y destinar las áreas al fondo de tierra agrícola y entregarlas en usufructo.

Insólito desapego si se tiene en cuenta lo que representa producir en beneficio del pueblo, la salud financiera de la empresa, el bienestar de los trabajadores y sus familias, e incluso, para el tan necesario abastecimiento de los comedores obreros.

En el camino de revertir esa práctica dañina, la Empresa Agroforestal Maisí se erige como la abanderada en la provincia, al menos, así lo vemos.

El joven, pero curtido equipo de dirección de esa entidad, encabezado por Alberto Fernández Marzo, emprende numerosas acciones que marcan el camino para que las empresas agropecuarias retomen su protagonismo en la producción, comenzando por la de alimentos, y dentro de este campo, por la de viandas, hortalizas y granos, y en un segundo momento por la de proteína animal.

“Disponemos de un proyecto, financiado por la contribución del uno por ciento para el desarrollo local, que nos asegura más de un millón de pesos para el fomento de la ganadería caprina en el Consejo Popular Punta de Maisí. Dicha intención cuenta con los primeros animales, y en lo inmediato se completará su masa”, explica Danny Matos Bravet, director adjunto de la Empresa Agroforestal Maisí.

En los primeros días de enero de 2026 -añade Matos Bravet- estará listo un crédito de más 2 millones y medio de pesos para financiar un proyecto de desarrollo ovino. En principio dispondrá de más de 150 reproductoras y 15 sementales, cabezas que se ubicarán también en Punta de Maisí (por el clima favorable para ambas especies) y otras Unidades Empresariales de Base (UEB).

Por lo pronto, la Empresa Agroforestal Maisí dispone de seis módulos pecuarios de ovino-caprino, uno en cada Centro de Gestión, con una veintena de cabezas de ganado mayor, que conviven en esas propias instalaciones y que concentraremos en una unidad específica para destinarlas a la producción de leche y carne, informa Danny.

La política trazada por la dirección de la empresa es que, además de los Centros de Gestión, todas las UEB cuenten con un módulo pecuario con esos animales, lo que constituirá una importante fuente de empleo, de ingreso y de alimento, incluyendo a sus trabajadores.

“En cuanto a la producción de cultivos varios, la empresa trabaja por llegar en lo inmediato a unas 40 hectáreas (ha), propósito que debe alcanzar con el aporte de los Centros de Gestión, las UEB y la propia empresa”, devela nuestro interlocutor y argumenta que en 2026 está planificado sembrar no menos de 10 quintales de frijol en tierras del patrimonio de la empresa para venta al consumo social y el abastecimiento a comedores obreros.

“Por otra parte, desde enero debemos iniciar la recuperación de la producción de miel de abejas con la ubicación del primer apiario, con unas 15 colmenas. A la vez se gestiona un crédito para financiar esta actividad, como rubro exportable”.

Relata el subdirector adjunto que en el objetivo de incrementar los renglones exportables, la prioridad de la empresa recae en el café, el carbón y el cacao. En un primer momento cada Centro de Gestión tiene que disponer, como mínimo, de una hectárea de café y de cacao. Ello buscando la adquisición de divisa por esos colectivos y la propia empresa. “Ya varios centros tienen su finca en producción y la encomienda de crecer en áreas.

Para 2026 la empresa tiene planificado exportar 300 toneladas de café, 209 de carbón y 10 de cacao. Estamos convencidos de que si no incrementamos los renglones exportables, si no captamos divisa, el desarrollo de la empresa no será posible”.

Otra de las tareas en las que es visible el avance de la producción empresarial es en la construcción y explotación de los organopónicos como vía para la cosecha de hortalizas, las que se destinan a las ferias del municipio, la venta a trabajadores y al abastecimiento de los comedores obreros.

El concepto es que el jardín de los Centros de Gestión y la sede de la empresa tienen que ser los organopónicos. Así se dispuso hace unos cuatro meses, y hoy crecen esos jardines productivos, con lechuga, acelga, col y en algunos también se desarrolla el pimiento y el ajo porro.

Alberto Fernández tercia en el diálogo y afirma que “la fuerza laboral para alcanzar todos esos objetivos, existe, y hay que organizarla mejor, a partir de mover hacia el surco a todo el personal posible de la administración y los servicios.

La esencia es que haya menos gente en las oficinas y más directos a la producción, crear nuevos colectivos obreros y aplicarles sistemas de pago que estimulen su trabajo”.

Fernández Marzo asegura que uno de los objetivos mayúsculos de 2026 es el rescate de la producción porcina, para lo cual disponen de una instalación principal en La Yagruma, con capacidad para 300 precebas, que necesita restablecimiento.

“La idea es producir nosotros el 70 por ciento de la comida (a base de maíz, palmiche, yuca…) y el 30 por ciento restante comprarlo como núcleo para la elaboración del pienso”.

Comenta finalmente Alberto que, como parte de la política de recuperación de tierra mal explotada o abandonada, la empresa tiene previsto crear un polo productivo de cultivos varios en San Juan de Lavadero, independiente al de la Unidad Básica de Producción Cooperativa Iraelda Marzo, que ya entrega sus primeras cosechas

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