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"¿Quieres saber dónde está mi aula?", pregunta Dylan. Antes de que pudiera responder, él mismo dijo: "¡Aquí!", señalando su casa.

En realidad, yo ya sabía la respuesta porque su mamá, Dayanis Silva Bles, me lo había contado. Pero le seguí el juego porque este pequeño da gusto escucharlo, y ver cómo le pone gestos, acentos y chispas de inteligencia a cada expresión.

"Mi seño Mercedes es la que viene aquí a darme clases. Me enseñó a leer, a escribir y también a sacar cuentas. Ella me deja tarea. Yo la hago, y estudio. Mi mamá me la revisa y me ayuda".

A simple vista, cualquiera que lo vea tan lleno de energía se preguntaría por qué no va a la escuela. Dayanis explica que "cuando tenía tres años, tuvo un accidente en casa. Tomó líquido desengrasante".

Después de narrar el susto inicial y los sin sabores que ha debido afrontar con su niño, Dayanis, cuya profesión es la de médico, y Especialista en Medicina General Integral, cuenta que Dylan :está vivo casi de milagro",

"Fueron dos operaciones de alto riesgo las que hubo que hacerle", argumenta, "es decir, una gastrectomía (remoción parcial o total del estómago), que transforma el ciclo digestivo, y una esofagostomía" (adherir la pared del esófago cervical a la piel del lado izquierdo del cuello). Eso impide que la saliva pase al esófago torácico, y permite expulsarla hacia afuera.

Falta una tercera intervención quirúrgica, aclara Dayanis; "el niño tiene que volver al quirófano para que le hagan una esofagoplastia (reconstrucción del tubo esofágico) y con ella restablecer la alimentación normal por vía oral".

La historia por dentro

2 3No ha sido fácil, repite Dayanis, mientras recuerda los momentos en los que su hijo estuvo entre la vida y la muerte. Después de esas cirugías, la familia respiró un poco más tranquila, pero surgieron otros problemas. "Dylan, de momento no puede alimentarse normalmente por la vía oral. Hay que darles los alimentos licuados y conservárselos bien a temperatura fría; eso es bastante difícil con los fallos eléctricos".

Ella no se quedó de brazos cruzados frente al problema: «Busqué ayuda. Se lo planteé al Primer Secretario del Partido en nuestra provincia, y me atendió muy bien. De verdad, no sé cómo agradecerle. Mira, ahí está el resultado», y señala un panel solar que antecede a la fachada de su vivienda.

"Me lo regaló Canel, que yo lo vi en el televisor" -interrumpe el pequeño-. Habla de Miguel Díaz-Canel Bermuez, presidente de la República de Cuba. Dice que eso es «pa' siempre tener corriente. Y mi mamá me hace jugo y puré con la batidora».    

Gracias a ese panel, abunda la madre, "podemos mantener la comida en el refrigerador y con la licuadora preparar los purés y batidos de frutas. Ahora puedo conservarlos, al igual que el yogur, que antes se nos echaba a perder".

Cuánto cuesta exactamente el sistema fotovoltáico de 1,2 kw instalado en el hogar de Dylan (entre 1250 y 1700 dólares); eso no lo tiene claro Dayanis; "sé que no es barato", dice. "Pero a mí me cobran solo 10 pesos al mes -en Cuba, el Gobierno asume el costo en casos como este-. De otra manera, "¿de dónde yo iba a sacar el dinero para pagarlo? Estoy muy agradecida", expresa la madre.

Cuentas y esencias

Con el de Dylan Cobas Silva, ascienden a 15 los hogares en Guantánamo de niños afectados por padecimientos crónicos, que disponen de sistemas fotovoltáicos para atenuarles el golpe de la severa crisis energética que afronta el país.

Según explicó en días pasados el Presidente de la República, en el país son más de 160 menores los que por esa misma razón han recibido igual beneficio. La cifra sigue creciendo, y, de acuerdo con el adelanto ofrecido por el mandatario de la isla, pronto llegará a 282.

La sumatoria de cirugías como las recibidas por Dylan sin ningún costo aquí, más la que tiene pendiente para restablecer la normalidad en su sistema digestivo, fuera de Cuba costarían más de 380 mil dólares

El anterior cálculo se deduce de un reciente muestreo de facturas que, tomando como referencia 78 clínicas del planeta entre los años 2024 y 2025, hizo la plataforma internacional Bookimed (encargada de coordinar tratamientos médicos en el mundo), en busca del costo promedio de procedimientos quirúrgicos similares a los que se le han practicado a este pequeño guantanamero.

Dayanis valora mucho el apoyo que han recibido y pone de ejemplo el hecho de que los maestros y especialistas lleguen a su casa para darle clases a su pequeño, que ya cursa primer grado de la Enseñanza Primaria y "ya sabe leer, escribir y hacer cálculos", cuenta con felicidad.

Ella no ejerce su profesión de médico, desde el fatídico accidente de hace tres años. Como madre, se dedica a tiempo completo al cuidado de Dylan, aunque lo hace bajo tratamiento salarial.

El 'Meñique' dice que quiere ser futbolista, mecánico, pelotero... su historia, como tantas otras en Cuba, se escribe cada día en silencio. Relatos de esfuerzo y de amor, de una nación que no abandona a sus niños, ni siquiera en los momentos más difíciles.

Una historia que, como otras miles a lo largo y ancho del archipiélago, se escriben todos los días en silencio. Historias que llevan el desvelo y la savia de una nación que no abandona a sus hijos, ni siquiera cuando el odio del imperio, en su forma más cruel y tenebrosa, se vuelca contra ella.

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