Captura de pantalla 20 5 2026 42955 La Clarita, escenario perenne de actividad agrícola.La presencia de productos yateranos en la mesa de la población del municipio, y en las ferias agropecuarias de la ciudad de Guantánamo, a la que ahora concurren cada domingo con 35-40 toneladas de diversos renglones, sobre todo, hortalizas, corrobora la respuesta de los campesinos de este montañoso territorio al programa emergente de siembra de alimentos.

Recordemos que dicho programa fue el pedido urgente del Partido, el Gobierno y la Agricultura en la provincia a los campesinos y otros productores agrícolas, para en apenas dos meses resarcir los daños severos ocasionados al sector por las intensas precipitaciones de inicios de septiembre y octubre últimos, y luego por el huracán Melissa.

En el caso particular de Yateras hay que subrayar que, además de Melissa el territorio fue afectado por lluvias intensas y prolongadas durante casi todo el mes de octubre, noviembre e inicios de diciembre, lo que atrasó sobremanera la preparación de tierra y las siembras.

Solo Melissa afectó mil 210 hectáreas (ha) de cultivos varios y unas 560 toneladas de productos. El plátano fue el cultivo más dañado, con 646 ha, en su gran mayoría plantaciones con racimo en desarrollo. Relacionándose la yuca, el boniato, el maíz, el frijol y la calabaza, entre otros de los renglones más perjudicados.

Los yateranos, empero, se sobrepusieron a los avatares de la naturaleza a base de trabajo duro, en el que primó la correcta estrategia de siembra de cultivos de rápida cosecha, entre los que resaltan hortalizas como tomate y col, granos como maíz y frijol, y boniato entre las viandas.

Ello sin descuidar la calabaza y la yuca y el trabajo en la recuperación del plátano, su producción más tradicional y de mayor cosecha, cuyo rescate de mora de 10 a 12 meses. Arrancada pujante en primavera El serrano territorio no solo rebasó las 2 mil 500 ha previstas para las siembras de frío, sino que arrancó la primavera con el mismo ímpetu, favorecido, ahora sí, por el comportamiento de las lluvias y las temperaturas frescas, sobre todo, en los polos productivos de La Clarita y Monte Verde, vitales para el municipio por encontrarse en terreno más bien plano, con buen suelo y amplias áreas, donde es posible el riego y la mecanización, si bien esta última, por la escasez de petróleo, es sustituida por la tracción animal. “Desde marzo hasta el día 21 de abril debíamos haber sembrado 565 ha y realmente logramos 656, es decir, el 116 por ciento de lo planificado”, corroboró Asdrúbal Alfonso Pérez, director general de la Empresa Agroforestal Yateras. Esa buena arrancada pone al municipio en condiciones ventajosas para alcanzar las mil 621 ha previstas en primavera, período en que el frijol debe marcar la pauta entre los cultivos.

“En los últimos tres meses hemos entregado para la canasta básica dos libras per cápita de frijol, un paso importante en nuestras aspiraciones de llegar en un futuro cercano a satisfacer la demanda yaterana de ese grano”, aseveró Asdrúbal para afirmar seguidamente que también han suministrado el alimento a embarazadas y al consumo social. “La actividad en el campo usted la percibe por doquier, aquí se cosecha, allá se siembra, en otros sitios se prepara la tierra. Nadie se detiene y ello nos pone en condiciones de cumplir nuestros compromisos de primavera". Recalcó Alfonso Pérez lo difícil que es hoy encontrar en el municipio un pedazo de tierra que no esté en preparación, sembrado o en producción, y encomió la elevada cosecha de tomate y col. El embullo por los resultados con la col y el favorable clima hasta el mo unmento -apuntó- ha motivado que no pocos campesinos emprendan nuevas siembras de esa hortaliza, ya en plena campaña de primavera.

Jóvenes de vanguardia

En su diálogo con el equipo de periodistas, Asdrúbal encomió el desempeño de jóvenes campesinos, como Yordanis Góngora Ramírez y Orlenis Rojas Barcelay, quienes al decir del director general de la Empresa Agroforestal constituyen ejemplo de explotación correcta de la tierra que recibieron en usufructo. Su preparación cultural y su amor por la agricultura-puntualizó Asdrúbal- les posibilitan dominar los secretos de la tierra. Ellos todo lo hacen en tiempo: la preparación del suelo, las siembras y las cosechas. Por de más rotan bien los cultivos y mantienen alta disciplina respecto a lo que se programan por cada campaña de siembra, siempre teniendo presente las necesidades más apremiantes para el pueblo. Conocido por Toti, Yordanis explota una finca de cinco ha, en conjunto, casi a manera de una cooperativa, con Orlenis. “Somos primos, pero en la atención a la tierra somos hermanos”, aseguraron al unísono, tal y como si hubiesen ensayado la respuesta. Ambos atienden la tierra en La Clarita, un suelo ferralítico rojo que a pesar de su fertilidad natural ellos enriquecen y protegen con la aplicación de cachaza, estiércol animal y otros abonos orgánicos. Esa tierra que usted ve fructificar la recibimos cubierta de marabú, y a machete limpio, con el apoyo de la familia, la rescatamos en tiempo record. Ahora tenemos cosecha de col, tomate, soya, frijol, producto este último con el cual hemos contribuido a la dieta de las embarazadas, explicó Yordanis. La historia que Toti crea como productor tiene su antecedente en su formación como joven de vanguardia. Licenciado en Comunicación Social fue cuadro de la Unión de Jóvenes Comunistas y responsable de los trabajadores sociales en Yateras. En reconocimiento a su labor político-ideológica asistió como delegado al Octavo Congreso del Partido y es miembro actual del Comité provincial de esa organización de vanguardia. A ese aval suma el de estar considerado, en apenas unos años laborando la tierra, entre los mejores productores yateranos, al igual que Orlenis. Este último se une al diálogo para remarcar la asistencia de ambos a la feria guantanamera prácticamen te todas las semanas, para lo cual emplean un tractor propio y son apoyados con el combustible. “En las úl detimas ferias nuestros productos líderes han sido la col y el tomate, pero también hemos concurrido con frijol, maíz, boniato, yuca y otros cultivos. Ya en un mes, aproximadamente, volvemos con el boniato”. La atención a nuestras fincas cuenta con el apoyo de la familia, unas cinco fuerzas más que se imponen al agotamiento, al rigor del trabajo en el campo. Ellos son como nosotros, incansables y conscientes del bienestar que trae a la familia y al pueblo producir alimentos, argumentó Rojas Barcelay, como en sus cosechas, pródigo también en el número de hijos: cinco en sus 35 años de vida. “Cuando Yordanis y Orlenis solicitaron la tierra, era un marabuzal. Los ayudamos a desmontarla con una motosierra y un poco de combustible. Cuando a la semana volvimos ya estaba sembrada y poco tiempo después en producción”. Así resume Ramón Cueto Laffita, delegado de la Agricultura en Yateras, la entereza con que estos jóvenes acogieron la tierra, entregada en usufructo gratuito. Ellos, afirma, hacen realidad la máxima martiana de que si el hombre sirve, la tierra sirve.

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