En la batalla que libra la agricultura en la provincia para sembrar este año cerca de mil hectáreas (ha) de arroz, un aporte sustantivo corresponde a la Cooperativa de Créditos Servicios (CCS) Enrique Campos Caballero, con sede en la comunidad de La Jabilla, en el municipio de Guantánamo.
La entrega de petróleo a los productores agilizó la preparación de tierra. Esa renombrada base productiva deberá sembrar 240 ha del cereal, desglosadas en 120 ha en una primera etapa, con el mayor volumen de plantación entre febrero y marzo; y una segunda, con similar cantidad de área, para la próxima campaña de frío, con septiembre y octubre como meses de mayor auge.
Heriberto Martín asegura que en las postrimerías de marzo próximo estarán sembradas las 120 ha comprometidas por la CCS Enrique Campos.Heriberto Martín Campos, presidente de la cooperativa, asegura que las siembras serán, por mucho, las mayores en la historia de la Enrique Campos, entidad que el pasado año, en 60 ha, produjo 160 toneladas del vital alimento.
Las 240 ha planificadas para el 2026 deben cuadruplicar esa cosecha, o tal vez rendir un poco más al disponer los sembradíos de agua permanente y existir mayor experiencia en los productores, además de una mejor preparación de la tierra por el apoyo con el combustible.
Explica Heriberto que en el futuro inmediato su CCS puede sembrar unas 400 ha en el año, con la suma de nuevos productores y la incorporación de tierras hoy por desmontar.
José Antonio Márquez, con 24 ha plantadas y cuatro alistadas se consagra como el mayor productor de la provincia.Solo José Antonio Márquez Calabria, el mayor productor de arroz en la provincia, dispone de 40 ha nuevas, con riego asegurado y que una vez limpiadas de marabú, deben sembrarse del cultivo.
Cuando el pasado día 4 Venceremos visitó la CCS, Márquez Calabria tenía plantadas 20 ha y alistaba cuatro para la siembra. De acuerdo con Heriberto el propósito es que el reconocido arrocero llegue a 64 ha, una vez que disponga de las 40 por desbrozar.
El presidente de la Enrique Campos afirma que el incremento de arrozales es posible gracias a la disponibilidad abundante de agua. “Si bien la escasez de ese recurso impidió por largo tiempo crecer en áreas sembradas, ahora la situación es diferente, pues la presa La Yaya, suministradora del líquido, lo asegura por varios años.
La garantía de agua, el apoyo con petróleo para la preparación de tierra, el pago decoroso del arroz al productor y su sensibilidad por sumarse a tan importante convocatoria, han motivado la incorporación de numerosos campesinos a la siembra de la gramínea, incluidos jóvenes y hasta una mujer, en lo que será su primera incursión en este cultivo.
Hasta la mencionada fecha del 4 de febrero 17 integrantes de la cooperativa se habían comprometido con la tarea, de importancia capital en las actuales circunstancias, en que el alimento escasea y el país enfrenta el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos desde hace más de 60 años, y es amenazado por el presidente Donald Trump con un cerco naval.
El presidente de la organización de base campesina subrayó que en el segundo semestre del año en curso, la CCS sembrará una ha en la finca de uso colectivo, para apoyar el comedor comunitario.
Comentó que la cooperativa ha ensayado con seis variedades de semillas, de las cuales las de mejor comportamiento a los suelos salinos y las altas temperaturas de la zona son la LP-7, Selección Uno y Prosecrisia, todas cubanas, logradas en el Instituto de Granos. De ellas la de mejor rendimiento es la LP-7, remarca Heriberto.
El incremento de los arrozales en la Enrique Campos, además de garantizar un nivel importante del alimento, el cual se destinará básicamente al consumo social, favorece la incorporación de fuerzas de las comunitarias a diferentes actividades, sobre todo en la llamada post cosecha, pues la siembra y la cosecha se realizan con máquinas.
Al respecto Martín Campos argumenta que el corte se realiza con modernas cosechadoras compradas por los miembros de la CCS José Antonio Márquez y Roberto Barrera, quienes prestan el servicio al resto de los productores. La existencia de esos medios en la cooperativa asegura cosechar en tiempo y evitar pérdida del grano.
Anteriormente esta tarea constituía un vía crucis para los productores, pues dependían de máquinas contratadas mayormente en la provincia de Granma, con pagos elevados y el inconveniente de no disponer de ellas siempre que el corte las demandaba.
Comenta nuestro entrevistado que también disponen de varios molinos para el beneficio del grano, y que arrastran, como carencia, la indisponibilidad de máquinas o plantas para el secado, el cual se hace en el asfalto de la carretera Guantánamo-Caimanera, con alta demanda de fuerza de trabajo.
En estos momentos gestionamos un proyecto que nos posibilite adquirir un silo- secador automatizado, lo que ahorraría una enormidad de mano de obra y de tiempo de secado, además de asegurar mayor calidad en el proceso, expresa Martín Pérez.
Según el presidente de la CCS en las condiciones actuales de la base productiva el período completo del arroz, desde la preparación de tierra hasta el secado, demora unos cinco meses, tiempo que pudiera reducirse en alrededor de un mes si se dispone del silo-secador, de manera que por el momento solo pueden realizar dos cosechas anuales.
Uno de los retos mayores que tenemos tiene que ver con el incremento de los rendimientos. Para ello, ante la carencia de urea y otros fertilizantes, debemos incorporar en lo inmediato el biofertilizante foliar Lebame, un subproducto de la caña de azúcar de reconocido beneficio, obtenido en el central Argeo Martínez, enuncia Martín Campos para asegurar, finalmente, que ya en las postrimerías de marzo se deben haber sembrado las 120 ha de la primera etapa.
Juventud, experiencia y la mano femenina
Los 22 años de vida de Leodán Martínez Valcálcer contrastan con su amplia experiencia en el cultivo del arroz.
“Desde niño, de la mano de mi padre, estuve ligado a ese renglón en la zona de la Jabilla y ya en 2025 desarrollaré mi quinta campaña al mando de una finca”, relata quien por su conocimiento del grano asume el reto de plantar 13.4 ha y de paso convertirse en el segundo campesino de la CCS con mayor compromiso de siembra.
“En unos días tengo previsto concluir la preparación de tierra y de inmediato emprender la siembra, con la dedicación y el conocimiento heredado de mi padre”, expresa esbozando una sonrisa de satisfacción por sumarse a una tarea de tanto impacto para la alimentación, esencialmente, en centros estudiantiles, de salud y otros del consumo social.
Diez años mayor que Leodán es Dariel Samón Matos, quien va decidido a enfrentar su segunda experiencia como arrocero, la cual, asegura, “debe darme mejor resultado pues, contrario al pasado año, ahora tenemos agua segura y suficiente”.
Dariel está a tono con la urgencia que tiene la provincia y el país con el incremento de la producción de arroz, “de ahí el paso al frente que he dado con la siembra de una ha de la variedad LP-7, que es la de mejor comportamiento en esta zona, en que los suelos están degradados, sobre todo por la salinidad”.
Yureikys, en su debut como arrocera.La mano femenina, con su dosis de pasión y entrega a cada tarea, está presente también en la siembra de arroz en la CCS Enrique Campos Caballero. De ello da fe Yureikys Dupuy Leliebre, quien sin descuidar su producción principal, que es la crianza caprina, ahora se estrena en la plantación de la gramínea, con dos ha en desarrollo desde hace unos 30 días. De hecho su siembra es una de las más avanzadas y en unos dos meses, afirma, estará lista para la cosecha.
“Mi predilección es el ganado menor, pero también hay que sembrar alimento, porque se necesita. Por eso me sumé a plantar arroz en esta área, próxima al antiguo Preuniversitario en el Campo número 6”, relata Dupuy Leliebre, quien es apoyada por su esposo y sus hijos en la atención a las tareas de la finca.
“Estoy contenta por el desarrollo de mis parcelas de arroz y por haberme sumado al llamado del Partido, el Gobierno y la Agricultura de sembrar ese cultivo”, sentencia Yureikys.




