verano disfrute Para el pleno disfrute del verano son indispensables la disciplina y el buen comportamiento ciudadano. Foto: Gerardo Mayet Cruz

Los meses de julio y agosto siempre están asociados al disfrute de vacaciones y al descanso de estudiantes, trabajadores y pueblo en general, cuando las altas temperaturas invitan a disfrutar de las playas, ríos, parques, paseos en familia y al placer de la diversión y la alegría.

Disímiles esfuerzos realizan las instituciones en nuestro país para propiciar en esta etapa un ambiente de júbilo, con una amplia programación de actividades al alcance de toda la familia y grupos poblacionales (niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos ma­yores): viajes a la playa para aprovechar el sol, fiestas populares, programas bailables en ca­sas de la música y otros centros culturales y nocturnos, así como visitas a museos y otras opciones recreativas.

Los miembros de la familia cubana disfrutan de estas ofertas, pero no siempre con la debida tranquilidad, al incurrir algunos ciudadanos en actos que generan indisciplinas so­ciales e ilegalidades, conducir vehículos bajo la ingestión de bebidas alcohólicas, frecuentar lugares públicos portando armas u objetos que pueden provocar lesiones, todo lo cual atenta contra la seguridad ciudadana y el bienes­tar social, haciendo languidecer la alegría veraniega en varios momentos.

El conocimiento de nuestras leyes constituye una de las principales formas de prevenir la ocurrencia de estos hechos, a la vez que contribuye a formar conciencia sobre la necesidad del respeto a los derechos de los demás y al cumplimiento de la legalidad.

Nuestro Código Penal, en función de proteger a las personas y a la sociedad en general, prevé, además de las sanciones principales como privación de libertad, trabajo correccional con internamiento y sin internamiento, multa y amonestación, sanciones accesorias a imponer al ciudadano que incurra en la comisión de algunos delitos, entre ellos la suspensión de la licencia de conducción y la prohibición de frecuentar lugares determinados del territorio nacional.

El esparcimiento en esta etapa vacacional debe ir acompañado de comportamientos responsables que protejan la integridad física y moral de los miembros de la familia. La percepción de riesgo también se educa y forma parte de la cultura ciudadana que contribuye al desarrollo humano y social.

El artículo 64 del capítulo VII de la Constitu­ción de la República establece el deber de cada uno a cuidar la propiedad pública y social, acatar la disciplina del trabajo, respetar los derechos de los demás, observar las normas de convivencia so­cialista y cumplir los deberes cívicos y sociales.

De todos los actores sociales, instituciones, organismos y ciudadanos en general depende el feliz disfrute del verano en Cuba. La incorporación a la nueva etapa de estudio y trabajo se emprenderá, seguramente, con la satisfacción del descanso y el fortalecimiento de la familia cubana.

Fuente: Periódico Granma

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