operacion antiaereaCuarenta y cinco estadounidenses y dos canadienses fueron capturados durante la Operación Antiarea.

La Operación Antiaérea se desarrolló por fuerzas del Segundo Frente Oriental Frank País, comandadas por Raúl Castro Ruz, hace 60 años, entre el 26 de junio y el 18 de julio de 1958.

La tiranía batistiana realizaba una poderosa ofensiva contra el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra (frente principal, dirigido por Fidel) y la Sierra Cristal (Segundo Frente).

 

En esta última posición insurrecta el operativo ocurrió entre el 28 de mayo y el dos de julio. Los indiscriminados bombardeos sistemáticos por parte de la Fuerza Aérea del Ejército (FAEC), abastecidas desde la base naval, dañaban sobre todo a la población civil, en particular niños, ancianos y mujeres de zonas como La Juba, La Escondida, El Aguacate, La Lima y el Valle de Caujerí.

 

El criminal suministro fue comprobado por la inteligencia del Movimiento Revolucionario 26 de Julio (MR-26-7) mediante una foto de dos aeronaves de la FAEC mientras eran abastecidas con bombas, y facturas del 8 y 9 de mayo con los materiales recibidos y los modelos y matrícula de los aviones abastecidos.

 

Se evidenciaba la ayuda que el Gobierno de Estados Unidos continuaba brindando a la tiranía, pese a las hipócritas declaraciones oficiales que lo negaban.

 

Una exigencia campesina

 

Las pruebas las recibió el comandante Raúl Castro. En La Juba, bajo uno de los bombardeos, el viejo Pedro Vargas, integrante de una familia campesina refugiada en una cueva, increpó al jefe del Frente con amargura, responsabilizándolo por la tensa situación.

 

Los bombardeos eran una amenaza real para la supervivencia de los campesinos. La solución inmediata de la situación constituía un serio problema político y, sobre todo, humanitario, cuyo reto requería de una medida urgente.[1]

 

El día 22, en una casa de la finca La Aurora, zona de Naranjo Agrio, el jefe del Frente se reunió con varios oficiales y les informó su decisión de llevar a cabo la temeraria acción de capturar a ciudadanos norteamericanos; tras escuchar algunos criterios, comenzó a redactar la Orden Militar No. 30, las Instrucciones Secretas (IS) y otras indicaciones para poner en marcha las acciones.

 

Los métodos precisados para la detención y custodia de los ciudadanos norteamericanos especificaban tratar con respeto a los retenidos, al igual que a los diplomáticos y periodistas, así como medidas de seguridad y discreción. Se dispuso detener la mayor cantidad de norteamericanos, excluyendo a mujeres y niños.

 

El 26 de junio, Raúl elaboró, además, un Llamado a la Juventud Mundial, en el que expuso la injerencia estadounidense y sus consecuencias; que se divulgó mediante la impresión y distribución de cientos de ejemplares, tanto en Cuba como en México, desde donde llegó a otros países latinoamericanos.

raul operacion antiareaEl comandante Raúl Castro, durante la estratégica acción de guerra.

Crítica y stop a los bombardeos

 

Con el ataque a Moa el propio 26 de junio se inició la Operación Antiaérea. En el enclave minero fueron capturados 11 rehenes, nueve estadounidenses y dos canadienses, directivos y funcionarios de la Nicaro Nickel Company, y en Guaro, otros cuatro ejecutivos de la United Fruit Sugar Company.

 

En Guantánamo se apresaron, en el central Ermita (Costa Rica), los regentes Albert Edson Wasdswort y Daymond Rufos Emore, y en el central La Isabel (Honduras), Richard Sargent, funcionario de la Guantánamo Sugar Company.

 

El 27, a las nueve de la noche, José Sandino Rodríguez, al frente de un grupo de revolucionarios, detiene, en el punto conocido por La Sombrilla, un ómnibus con 29 marines que, después de un día de permiso, retornaba de la ciudad de Guantánamo a la base naval.

 

Conducidos a territorio rebelde, los 45 estadounidenses y dos canadienses (47 rehenes), pudieron comprobar la justeza de lo planteado en la Orden Militar No. 30.

 

El 28, Raúl envió hacia la Sierra Maestra al capitán Jorge Serguera Riverí, para que le explicara al Comandante en Jefe los pormenores de la situación y las circunstancias difíciles y complejas. A su llegada, Fidel se encontraba de operaciones y la entrevista se produjo en La Plata. Serguera retornó días después portando una crítica de Fidel hacia la Comandancia del Frente.[2]

El elemento adicional que podía justificar un motivo intervencionista es que los 29 capturados en La Sombrilla eran militares[3]

 

Sin embargo, los bombardeos y ametrallamientos aéreos cesaron por un tiempo, y las tropas terrestres de infantería y blindados se replegaron hacia Guantánamo. Hubo un respiro para tomar medidas de protección de la población civil asentada en los territorios bajo control del Frente y organizar mejor su estructura.

 

Una evaluación

 

Para el desenlace de la Operación Antiaérea hubo debates intensos entre el mando rebelde y la representación diplomática norteamericana, conducida por el Cónsul en Santiago de Cuba, Park E. Wollan, con la intervención del agente de la CIA con fachada diplomática Robert D. Wiecha.[4]

 

El día dos de julio Fidel ordenó la liberación de los rehenes a través de la emisora Radio Rebelde. Para entonces la jefatura del Frente ya había evacuado hacia la base naval a cuatro norteamericanos y un canadiense. El día 18 concluyó el proceso.

 

Años después, Fidel se refirió a la inconveniencia de la acción, que podía dar un pretexto para una injerencia norteamericana, sin dejar de comprender las causas de la operación; aclaró que no hubo mayores diferencias entre él y Raúl.[5]

 

La mejor evaluación crítica la hizo el propio jefe del Segundo Frente quien con responsabilidad y sentido autocrítico escribió: “...En medio de los resultados positivos que indiscutiblemente nos dejó la Operación Antiaérea, desde todos los puntos de vista, la parte negativa de ella, y en eso estriba mi error, que siempre tendré que considerarlo así, lo es el hecho de que fue una acción inconsulta, que indudablemente se extralimitaba de las facultades asignadas a mí como jefe de un frente guerrillero, subordinado a la Comandancia General del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra...”[6]

Otras fuentes: Castro Ruz, Fidel. Cien horas con Fidel. Conversación con Ignacio Ramonet. Tercera Edición. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2006. García Faure, Martha Albys y Canseco Aparicio, Margarita. Algunas manifestaciones políticas en Guantánamo 1952-1958. Editorial El Mar y la Montaña, Guantánamo, 2009


[1] Ameijeiras Delgado, Efigenio. Más allá de nosotros. Columna No. 6 “Juan M. Ameijeiras” Casa Editorial Verde Olivo, 2007, p. 117.

[2]Leonov Nikolai S. Raúl Castro. Un hombre en Revolución. Editorial San Luis, La Habana, 2015, pp 119-123.

[3] Fuente consultada: Documento. Resultados de la investigación sobre la Operación Antiaérea. DAAFAR. 1996. (Inédito, Archivo del autor).

[4]Figueras Pérez, Luis y Salles Fonseca, Marisel. Ob. Cit. p. 99.

[5]Castro, Fidel. Un grano de maíz. Conversación con Tomás Borges, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1992, pp. 247-246.

[6] Castro, Raúl. Selección de discursos y artículos Ob. Cit. p 134.

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