Foto: István Ojeda Bello (Periódico 26)
La solidaridad los une y la recuperación de lo dañado es su imperativo. Llegan en caravana o de poco en poco. Algunos estuvieron muy cerca cuando la irrupción de Matthew y otros esperaban que pasara el embate del huracán para tomar el camino y extender su mano de ayuda.
En sus filas intergeneracionales hay militares, linieros, telecomunicadores, ingenieros, constructores, chóferes y muchos representantes de otras profesiones vitales para poder levantar de nuevo lo destruido en los municipios guantanameros más afectados por la furia “huracanal”.
Provienen de toda la nación y vienen acompañados de recursos y herramientas que la máxima dirección del país destinó para ayudar a los damnificados.
Llegan cargados de ánimo y voluntad y no se marcharán hasta que los principales servicios sean restablecidos y la debacle provocada por Matthew vaya quedando en el pasado.

