IsolinaIsolina Tope Fonseca tiene 43 años de trabajo, pero campesina ha sido toda su vida.Café, coco, guayaba, mango, aguacate, chote, guanábana, naranja…, no es un pregón, es solo una pequeña lista de los muchos productos que ella cosecha en su patio.

Verla, hace recordar a las mujeres de antes: las bravas, fuertes, enérgicas y decididas. Tiene 66 años de edad, pero por su forma parece que apenas llega a los 40, pues desempeña sin dificultad alguna el trabajo que normalmente requeriría de varias personas.

Isolina Tope Fonseca es su nombre. Natural de Baltazar, en el Realengo 18, desde el año 1994 vive en Mariñán, El Salvador, donde todos la conocen.

Es usufructuaria cafetalera con dos hectáreas sembradas del grano, pero aunque lleva la agricultura en la sangre y la practica desde niña, también transitó por otras profesiones.

“Fui enfermera obstetra, después me hice patóloga, trabajé como alfabetizadora, dirigente sindical, presidenta de Consejo Popular por más de dos décadas, y hoy, además de campesina, soy educadora popular, secretaria del bloque de la FMC y delegada de la Circunscripción 76 por casi 25 años.”

Con 158 mujeres a su cargo en la Federación, y 986 electores, Isolina se ha ganado el aprecio y respeto del pueblo desde su llegada Mariñán.

“Cuando me mudé para acá no había unidad entre los vecinos, hoy somos una comunidad diferente, todos nos ayudamos y sé que cuento con el apoyo del pueblo.

“Hoy tenemos un taller de confecciones, realizamos actividades comunitarias para ayudar a resolver los planteamientos de los electores, se ayuda a las personas más necesitadas y con la unidad y colaboración de todos logramos eliminar las deserciones estudiantiles y las embarazadas bajo peso en el área.”

Isolina es así, campesina, educadora, líder. Además de la crianza de animales y la producción frutal, cafetalera, de viandas y ornamental, también se dedica al cultivo de posturas para entregarlas a la población y contribuir a que produzcan parte de los alimentos en su propio patio.

“Cuando llegué a esta comunidad, los patios de los vecinos estaban desiertos, apenas dos o tres tenían algo sembrado, hoy tenemos 138 patios con producciones de frutas, hortalizas y viandas”.

Aunque es viuda y vive con su madre de 97 años y su hermano enfermo, Isolina encuentra tiempo para todo, ella es así, llena de energía y disposición, desde niña sus padres le inculcaron el amor a la agricultura y a la Revolución.

“A la tierra hay que aprovecharla, ponerla producir y de paso ayudar a conservar los suelos para seguir cosechando frutos mañana, por eso en la comunidad también hacemos talleres sobre el tema.”

Ostenta diversas distinciones como productora agrícola, certificados de referencia nacional, reconocimientos en fórum… en fin, como dicen en el argot popular “la mujer orquesta”, o más bien la Mariana Grajales de Mariñán.

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