1café MaisíEl injerto de café arábigo y robusta fue concebido por el agrónomo y científico guatemalteco Efraín Humberto Reyna en 1962, técnica que revolucionó la caficultura.

 

Devolver a Maisí el esplendor cafetalero no es cuestión de sembrar y ya.

Repoblar las montañas con el aromático grano lleva trabajo arduo, inteligencia y tiempo, mucho tiempo.

En el vivero de Santa Martha, perteneciente al Centro de Gestión Agrícola (CGA) de la comunidad de igual nombre, los trabajadores contribuyen con su quehacer a ese empeño.

Allí se preparan 3,9 millones de posturas con el objetivo de sembrar, en la venidera campaña, 800 hectáreas (ha) de café arábigo como parte de un programa de replantación que prevé recuperar las tres mil 564 ha dañadas en 2016 por el huracán Matthew.

Pero los mejores rendimientos están por venir.

En esa entidad agrícola se preparan, por primera vez en el extremo oriental, 250 mil posturas mediante el injerto de las especies arábigo y robusta, que deben dar como resultado cafetos más resistentes a plagas y de mayores beneficios.

La primera especie tiene mejor potencial de rendimiento y granos con sabor dulce, en tanto la segunda, de tronco y raíces más fuertes, asegura la resistencia a enfermedades, plagas y condiciones climatológicas adversas, mientras produce tazas poco aromáticas, ásperas y notas amagas.

Vivero tecnificado

En un mes, los 23 trabajadores del organopónico de Santa Martha plantan unas 50 mil posturas utilizando la técnica tradicional, consistente en la siembra en bolsas de nylon llenadas con tierra previamente abonada.

A ese ritmo, asegura Yudnovis Navarro Cantillo, jefe del CGA, “deben producirse en menos de un año las necesarias para poblar 850 ha pertenecientes a esa unidad productiva, y apoyar la demanda de otros caficultores”.

2 café MaisíEn este mes debe concluir el montaje del equipamiento y la construcción de los locales para el vivero tecnificado.

 

Paralelo, detalló Alexei Leyva Marzo, jefe del vivero, “se trabaja en un proceso de modernización que incluye tapar una parte de los cultivos con sombra artificial, construir una casa de sustrato para preparar el suelo con materia orgánica hecha a base de pulpa de café y lombricultura, utilizar sistema de riego por aspersión para el suministro de agua y fertilizantes de manera localizada y sembrar las posturas en tubetes, conos plásticos con una capacidad 83 cm cúbicos de tierra, cantidad menor que las bolsitas, y se montan en bandejas de 54 capacidades sobre mesas metálicas.

“Esa tecnología humaniza y agiliza el trabajo -resaltó-, pues los obreros no tienen que permanecer doblados para llenar los depósitos. En el mismo tiempo que se siembran 20 nylon, se llenas 100 tubetes, poco menos de dos bandejas, pues admiten 54 cada una.

“Además hay ventajas para el productor, quien recibe el cepellón listo para sembrar, solo tiene que humedecer la postura, aplicar el fungicida u otro producto para evitar la enfermedad al extraerlo queda vacío”.

El injerto

El organopónico dispone de unos 250 mil tubetes, cuya vida útil es de 10 años, a diferencia del envase de nylon, utilizable una sola vez.

En ellos se colocarán los patrones de café injertados, cuando alcanzan la dureza y resistencia necesarias para su desarrollo posterior.

Eso tampoco es cuestión de unir una planta a la otra y ya.

La técnica, concebida por el guatemalteco Efraín Humberto Reyna en 1962, se denomina método hipocotiledonar, y consiste en “tomar un segmento de la porción superior de una plántula de café arábico (yema) e introducirlo en el tallo (patrón) de una de Robusta, que es de raíces más fuertes, de manera que se entrelacen y fluyan entre los tallos receptor e injertado, las savias bruta y elaborada con semillas y yemas certificadas.

De esa manera, el tallo injertado forma un tejido de cicatrización junto con el receptor y queda perfectamente integrado a este, por lo que puede reiniciar su crecimiento y producir hojas, ramas y órganos reproductivos”.

3 café MaisíEn un mes, los 23 trabajadores del organopónico de Santa Martha plantan unas 50 mil posturas utilizando la técnica tradicional.

 

Esos especimenes son más resistentes a los nemátodos, parásito que contamina los cafetales afectando, fundamentalmente, a las variedades arábigas, que son las de mayores rendimientos y demanda en el mercado nacional y foráneo.

Por eso, al combinarlas, también se prepara la planta para tolerar la sequía, pues absorbe mejor el agua y los nutrientes y tiene mayor productividad.

El proceso demanda personal calificado, que según los manuales de procedimiento deben de ser mujeres entre 17 a 27 años, pues investigaciones científicas demuestran que las féminas tienen mayor delicadeza y precisión en el corte.

Aunque todavía no hay experiencia en Guantánamo, se cuenta con la asesoría de especialistas del municipio II Frente, en Santiago de Cuba, encargados de la preparación del personal, técnicos y obreros calificados graduados del politécnico local.

Si humanas labores de preparación de la tierra, siembra de sombras y cuidado de los fomentos, marchan según lo previsto, en Maisí se augura un mejor futuro para la producción cafetalera, para recuperar, dentro de algunos años, el histórico rendimiento productivo que posicionó a los cafetales entre los más reconocidos del oriente cubano.

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