En los primeros días de enero de 1959 la caravana de la victoria, encabezada por el líder de la Revolución se desplazó desde Santiago de Cuba a La Habana, jornadas donde sostuvo encuentro con la población en doce de las actuales quince provincias cubanas. Por razones geográficas, tres ciudades importantes de la isla grande del Caribe no se incluyeron en el itinerario: Pinar del Río, Manzanillo y Guantánamo.
El comandante Raúl Castro, atento al oriente heroico, en más de una oportunidad, había insistido con Fidel para que visitara la ciudad del Guacamayo (Manzanillo) y la rebelde ciudad de Guantánamo.
Esta “deuda” quedó sellada el 3 de febrero, jornada en que arribó en el avión Sierra Maestra al aeródromo de Los Caños, hoy aeropuerto Mariana Grajales, donde fue recibido por el comandante Demetrio Montseny Villa, jefe militar de Guantánamo y el Dr. Carlos Olivares Sánchez, comisionado del gobierno local, que conocía a Fidel desde los años cuarenta ya que había estudiado próximo a él en la Universidad de La Habana la carrera de Derecho. Acompañó también a Fidel el comandante Piñeiro jefe militar de la provincia de Oriente.
La caravana se desplazó por la carretera que comunica el aeropuerto con la ciudad, cruzando el viejo puente de hierro Santa Isabel en el río Guaso, doblando los vehículos a la derecha por la calle Oriente, hasta la Avenida de los Estudiantes (Paseo), bajando a la izquierda por la calle Pedro A. Pérez; en esta calle esquina Estrada Palma (Carretera), Fidel se bajó breves minutos del vehículo y dialogó con un grupo de ciudadanos, en la esquina del edificio Lily Moda.
Continúo la caravana y en la calle Varona dobló a la izquierda hasta esta arteria y Los Maceos, donde bajaron de los vehículos y caminaron hasta la Escuela Profesional de Comercio.
En una improvisada tribuna montada en los portales de este colegio, antes Instituto de Segunda Enseñanza, Fidel habló por vez primera a los guantanameros; fue presentado por Sergio Quintero Mena, combatiente del Movimiento Revolucionario 26 de julio y locutor de la Emisora de Radio CMKS.
Esta edificación fue testigo, once años antes de la huelga de hambre de los combativos estudiantes y escenario en 1952 del Congreso Estudiantil de los institutos de Oriente y Camagüey, evento donde participó Frank País, ocasión en que el líder santiaguero estrechó relaciones con un grupo de fogosos jóvenes guantanameros, entre ellos Enrique Soto.
La multitud ocupaba las calles Los Maceos y Varona, así como el parque 24 de febrero. El diario La Voz del Pueblo informó que más de 30 mil guantanameros estuvieron presentes. Por las fotos conocemos que un número de campesinos montados a caballos participaron en la cita con el héroe del Moncada y del Granma.
Fidel habló más de dos horas. Con pasión se refirió al camino transcurrido en la lucha revolucionaria contra la tiranía de Batista, donde resaltó el apoyo del pueblo cubano y la entrega sin límites de su juventud.
Abordó la situación social y económica de la mayor parte de los trabajadores y en especial de los campesinos, añadiendo que como parte del Programa del Moncada, se laboraba en la proyección de una nueva Ley de Reforma Agraria que beneficiaría a cientos de miles de hombres del campo en todo el país.
También, reseñó la importancia vital de defender la Revolución y que el pueblo movilizado, junto al ejército rebelde, eran las primeras garantías para preservarla.
Ante la ya temprana hostilidad de las autoridades yanquis contra trabajadores que laboraban en el enclave militar de la bahía de Guantánamo, llamó la atención de la opinión pública y defendió el derecho que tenían de ser respetados.
Narran participantes en el encuentro, la alegría desbordante que se observaba en los rostros de los guantanameros, así como la disciplina ciudadana. En esa jornada imborrable para la historia del Alto Oriente, se escuchó por vez primera de manera directa el verbo ardiente, educado y profundo del comandante mayor.




