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Con su voz Cuba ha gozado El Exitazo de cinco a siete, casi con la misma emoción vivida por ella en la cabina radial, y en ocasiones cuando el reloj marca la una de la tarde, llega a través de la señal televisiva de Cubavisión para la actualización informativa del mediodía.

Esos espacios, junto a Somos Familia, Paréntesis, entre otros, forman parte del trabajo más visible de Maurín Delgado Góngora, quien desde sus años universitarios apostó por el mundo de la locución.

A propósito de una reciente visita a Guantánamo, Venceremos logró un pequeño intercambio con esta carismática y joven profesional de la voz.

Decisiones importantes

“Desde pequeña siempre me gustó participar en los matutinos y ese tipo de actividades, era una niña muy extrovertida. Soy camagüeyana y precisamente ahí me inicié en este oficio. Cursaba el segundo año de la carrera de Derecho cuando me avisaron de un casting al que acudí y aprobé. Luego pasé los dos años de diplomado y empecé en Radio Camagüey”.

Pero para Maurín el mundo de las leyes no quedó abandonado repentinamente, sino que sus propias estrategias en ese momento intentaron también cumplir con el propósito de hacerse jurista.

“Llevé la carrera a la par del trabajo en la radio y la televisión y logré acabar el quinto año pero no por la modalidad diurna. Realicé mi ejercicio de culminación de estudios e incluso logré graduarme con título de oro, aunque lo he dejado guardado. Me apasiona la carrera, pero la balanza se inclina más por el mudo del arte”.

El camino a recorrer

La locución que para muchos queda reducida a una imagen y la lectura de un guión lleva su cuota de ingredientes, los desafíos siempre resultan catalizadores en el camino que se recorre, incluso en la cotidianidad de los que habitualmente frente al micrófono o la cámara ejercen la profesión.

“En ocasiones nos encontramos con algunas limitaciones, puede ser complejo encontrar el centro de voz. Un locutor tiene que cultivarse para adquirir cultura general integral, conocer la mayor cantidad de cosas posibles. En las provincias a veces uno encuentra mayores posibilidades para que las personas nuevas comiencen a trabajar, en La Habana es más difícil que confíen en uno, en mi caso creo que he navegado con suerte”.

Cuando se ama lo que se hace a veces declarar preferencias puede ser complicado, no obstante Maurín asegura que dentro de su pasión por el oficio hay espacios que conquistan mayor predilección.

“El Exitazo es un programa radial que recuerdo con mucho cariño, estuve ahí casi cinco años, pero lo que más disfruto de todo lo que hago son los informativos. A mí los noticieros me fascinan, y si es el de la una de la tarde me enamora de manera tal que yo salí de licencia de maternidad y me incorporé antes justamente para no perder el espacio del mediodía”.

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Lo aprendido

En el diarismo encuentra ella no pocas lecciones, así lo asume también como una especie de escuela para su propio crecimiento profesional, donde los consejos pueden venir de varias direcciones.

“La vida me ha demostrado que aprendemos de todo el mundo, y que a diario puedes incorporar algo nuevo, independientemente de la superación individual siempre hay algo que no se sabe y una técnica que debemos tener del lado de acá. He aprendido sobre todo a escuchar, a los especialistas, los críticos, los periodistas, a la persona de pueblo.”

De los nervios esta camagüeyana también se vuelve víctima en ocasiones, no obstante, ella no asume que sean precisamente una debilidad en quienes ejercen la locución.

“Creo que una persona que se pare en un escenario, frente a la cámara o el micrófono y no experimente ese salto en el estómago no valora mucho lo que hace. A mí siempre me sucede, sobre todo la primera vez que hago algo, la primera noticia que doy en el noticiero, el primer intercambio. Luego entro en confianza, pero los nervios creo que son intrínsecos en la locución, y más en los programas en vivo, donde no sabes lo que pueda pasar”.

De esas historias en la que los nervios toman por asalto, Maurín Delgado conserva experiencias que durante nuestra plática no pudo dejar de recordar, esta vez contrario a lo sentido en aquel momento una sonrisa se dibujó en su rostro.

“En una ocasión, en el teatro Mella durante la presentación del Festival Internacional Jazz Plaza, sube Bobby Carcassés y me dice, ¡ven, para que al menos hagas algo junto a mi acá! Yo que nunca en mi vida había cantado, lo que me dio fue por aguantarle el micrófono pero quedó espectacular, eso lo recuerdo con mucho agrado”.

Ahora una nueva propuesta televisiva la trae a cada noche de sábado a los hogares cubanos, sobre cómo llegó a Somos Familia y su experiencia nos comenta:

“Este proyecto me llega a finales de abril y para mi es un reto porque nunca había incursionado en la animación de juegos de participación. Pienso que todavía tanto yo como el programa debemos mejorar, ya sea en cuanto a la calidad del guión, la edición. Hay que comprobar ahora si las personas se acostumbran a verme en este tipo de espacios”.

Aun cuando tiene casi una década de recorrido en el mundo de la locución ella afirma ser la primera en tener que escuchar consejos, no obstante a los que se inician recomienda:

“Uno nunca debe creer que lo sabe todo, y las cosas que vive hay que aprender a compartirlas con lo demás, pero principalmente hay que acostumbrarse a ser uno mismo, que las personas te identifiquen por lo que eres y no creerte un personaje ajeno a ti”.

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