En el mes de junio, en la edición correspondiente al día 6, se publicó en las Instantáneas, la queja de varios vecinos de la calle Beneficencia entre 16 y 17 Norte, por los perjuicios que causa el hundimiento progresivo de un tramo de esa vía.
El subdirector de Comunales en el territorio, Oscar Jones Carbonell, responde al respecto: “Este vial está incluido en el plan de mantenimiento del presente año… y cuando se culminen las acciones (se refiere a las obras que se construyen o se les da mantenimiento) del 26 de Julio en el municipio El Salvador”.
En este caso y tanto en la instantánea de referencia como en otras publicadas anteriormente, la población llamó la atención sobre la calidad, pues el arreglo y pavimentación de una calle es una inversión generalmente muy costosa para que, en tan poco tiempo, se destruya y tenga que volverse a construir porque se hizo mal. Y eso, entre otras cosas, es falta de control de los recursos, deficiente supervisión de la calidad, y también debe tener una explicación.
En respuesta al mal trabajo realizado por trabajadores de Comunales en Cuartel entre Aguilera y Prado, quienes derribaron una ceiba allí y dejaron restos de la tala sobre los cuales algunas personas arrojaron otros desechos, el subdirector de Servicios Comunales también dijo: “Es cierto que cuando se realizó la poda correspondiente a esta vivienda se efectuó solo el 50 por ciento de la evacuación de los restos, no obstante llegada la información se solucionó de inmediato la situación”.
Pero la cuestión no es solo confirmar si son ciertas o falsas las quejas. Esos trabajadores hicieron mal su labor, actuaron negligentemente al propiciar, además, que vecinos indisciplinados y violadores fomentaran un microvertedero en la cuadra. Si de verdad queremos contribuir a poner orden y disciplina en las cosas, hay que ser muy exigente.
Otras dos denuncias que Comunales respondió con inmediatez fueron las referidas a que los operarios del camión de recogida de la basura por la calle Luz Caballero, en el perímetro centro, pasan y olvidan tocar regularmente la campana para advertir su presencia, y la relacionada con la rotura de una estructura de hormigón en un espacio público de Avenida entre 5 y 6 Oeste. Sobre la primera, dice Jones Carbonell que fue evaluada la situación con los principales responsables y se le está dando seguimiento y control, que incluye la revisión de los sistemas de pago por la calidad. Y con respecto a la otra queja, alega que se entrevistaron con los vecinos del lugar y ninguno recuerda la chapa o la entidad a la cual pertenece el ómnibus que le produjo el daño, por lo que la decisión es incluir dicha obra en el plan de mantenimiento de este año.












































